El viernes previo a las elecciones internas el Intendente presentó la Rendición de Cuentas de su gestión correspondiente al año 2018. Y sorpresivamente, a diferencia de los 7 años anteriores, cuando los resultados se enviaban a la Junta casi en secreto, llamó a conferencia de prensa para anunciar que después de 7 años en rojo, había logrado equilibrar las cuentas, y que por fin tenía un resultado presentable, 1 en 8.

Y efectivamente, los números oficiales del gobierno departamental del PN, que durante 7 años estuvieron en rojo, acumulando un resultado negativo importante que alcanza al 10% de los ingresos del período, en el octavo año fueron positivos, porque los ingresos en 2018 superaron en un 1% a los gastos, como indica el cuadro siguiente.

 Y si bien entiendo que el Intendente se haya mostrado contento, por este resultado puntual, no coincido ni con las explicaciones ni con el optimismo reflejado en sus declaraciones. Primero porque sus números no coinciden con su discurso, y segundo porque el resultado acumulado de su gestión sigue siendo rojo fuego.

Falero dijo en conferencia de prensa, que los 20 millones que sobraron en 2018, fueron producto de las medidas que adoptó para contener los gastos, que a él nadie le iba a enseñar a administrar y que era “el sueño del pibe” para cualquier administrador, corregir el déficit y aumentar las inversiones.

Los poquitos datos conocidos hasta el momento, no coinciden con las expresiones del Intendente, ya que el punto de equilibrio logrado por primera vez este año, se debe a que la recaudación (+10%) crece más que los gastos (+6%).

Con referencia a los gastos y su estructura, como se puede ver en el gráfico siguiente, los números dicen que desde 2015 a la fecha, se priorizan los gastos de funcionamiento (cargos de confianza, viáticos, horas extras, etc), mientras que las inversiones caen por cuarto año consecutivo, aunque el Intendente se empeñe en decir lo contrario.

Y con respecto a la recaudación, como se aprecia en el cuadro inicial, desde 2015 a la fecha la misma ha crecido sistemáticamente y bastante por encima de la inflación, con un empuje muy fuerte de la recaudación de origen departamental, impulsada por aumento de impuestos y una mejora en el cobro de tributos.

Para ser más claro, si tomamos como base el año 2015, mientras la inflación acumulada (que es el factor de ajuste de los tributos) en el período 2016-2018 ronda el 24%, el incremento de la recaudación departamental duplica largamente ese ajuste, producto básicamente de una mejora en la recaudación en los 3 tributos que concentran el 80% de los ingresos genuinos de la ISJ: patente de rodados, contribución rural y contribución urbana, como se indica en el siguiente cuadro. En 2018 se recaudan 110 millones más: donde 72 los aporta la patente, 7 aporta la contribución rural, y 14 corresponden a contribución urbana, siendo la Tasa de alumbrado el factor principal de ese incremento.

Incremento de recaudación de los principales tributos entre 2015 y 2018:

Patente de rodados (+63%): en general se ajusta por IPC, por tanto el aumento extraordinario de la recaudación es producto de la expansión del empadronamiento en el departamento.

Contribución Rural (+46%): el crecimiento de la recaudación se da en 2016 y está claramente asociada a la eliminación del descuento de 18% que regía desde el gobierno de Batlle, medida solicitada al Poder Ejecutivo por los intendentes del Partido Nacional, a través del Congreso Nacional de Intendentes donde son mayoría.

Contribución Urbana (+108%): los incrementos superan largamente el IPC desde 2015 a la fecha, y  tienen dos componentes: una mejora en la gestión de cobro del tributo, y la nueva tasa de alumbrado que impuso la administración a partir del 2017. Hasta 2016 como se ve en el cuadro anterior, en el recibo de Contribución Urbana, junto al tributo se cobraba la Tasa de Alumbrado y Salubridad, pero a partir de 2017 la ISJ le cambia el nombre a la vieja tasa, sin modificar el valor, pasando a llamarse Tasa de Salubridad, y suma la nueva Tasa de Alumbrado, que se cobra a través del recibo de UTE. Esta acción es claramente un aumento de impuestos para las familias, que pasan a pagar el doble por los mismos servicios.

Cuando tengamos la información completa, profundizaremos el análisis, pero por ahora podemos concluir que a pesar del optimismo mostrado por el Intendente en la presentación de sus números, y lo que dice Lacalle Pou que va a hacer si llega al gobierno, en la administración del Partido Nacional sigue sin haber austeridad ni control de gastos, lo que si hay es más recaudación a través de nuevos impuestos, donde el bolsillo de las familias sigue financiando las ineficiencias de una gestión, que cada vez utiliza más recursos públicos para financiar cargos de confianza, horas extras, viáticos sin rendición de cuentas, etc., y menos para invertir en la mejora de la calidad de vida de nuestro pueblo.

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