La seguridad necesaria

No solamente las encuestas que hacen las Empresas que a eso se dedican, muestran la gran preocupación que provoca en el Uruguay de hoy, el tema de la inseguridad.

Se escriben ríos de tinta, se convocan programas y se hacen discursos para tratar este tema, pero el asunto es que sigue todo igual, con pronóstico reservado, cual paciente con pocas alternativas de mejora.

Vemos vecinos enojados que queman cubiertas, cortan calles, familiares de víctimas clamando justicia, hasta se mezclan acciones sindicales convocando a paros por homicidios que recaen en algún trabajador.

Paralelamente, delincuentes cada vez más audaces en sus incursiones, realizando verdaderas operaciones tipo comando para llevarse su botín.

Mientras tanto una ciudadanía desorientada, desprotegida, viendo como cada día el problema no encuentra solución.

La llave de esto la tienen quienes sentamos en el parlamento con nuestro voto y tienen como misión legislar, de donde saldrán las leyes que la justicia deberá aplicar.

Cuando vemos que delincuentes reinciden una y otra vez, nos enteramos que cometieron delitos de todo calibre, incluyendo los más terribles, como el caso de homicidios, y descubrimos que se encontraban libres, con seguridad         que el sentido común nos indica que algo no está funcionando.

Por ello es imprescindible que se revisen los códigos penales de punta a punta, las penas, el régimen de salidas transitorias, la forma de aplicar una interminable catarata de medidas que favorecen y alientan la disminución de los periodos de reclusión.

Pensamos que aquellos delincuentes con prontuarios tan frondosos en delitos, no pueden ser merecedores de benevolencias o gracias cuando son atroces las causas por las que están detenidos. Hacer justicia es dar a cada uno lo que merece.

Esa es una punta de la madeja, en el otro está la interna de las cárceles, un verdadero bochorno, que en los últimos años ha desbordado nuestra capacidad de asombro.

Cuando un sistema promueve el ocio, el hacinamiento, la convivencia de todo tipo de delincuentes, la violencia, la droga, armas y todo lo peor imaginable, no puede tener otro resultado que el desastre.

Los gobiernos de los últimos años, responsables, y peor aún, impulsores de este caos, no han hecho nada para detener o encarrilar esta anarquía.

Sociólogos, sicólogos y un montón de opinólogos, nos aturden con sus deducciones, investigaciones y teorías, sin que ninguna haya variado este flagelo que azota a nuestra sociedad.

Vemos que solo un candidato tiene el coraje de plantear el tema desde el enfoque correcto, Guido Manini aporta la genuina solución para cambiar esta realidad.

Bien simple, pero contundente, los presos deben trabajar, tener un régimen de obligaciones, cumplir horarios, etc.

Las personas que estamos libres debemos cumplir con nuestras obligaciones y acatar las normas básicas de convivencia, con más razón quienes están en deuda con la sociedad, deberían hacer lo mismo que el resto de los ciudadanos.

Para ello se deberá fomentar el hábito del trabajo, aprender algún oficio, horarios que respetar, obligaciones de cuidar y mantener sus espacios, normas de conducta interna, no acceder a celulares y menos armas. A quienes se le requise alguna, automáticamente debería tener un aumento en su pena que ya cumple.

Esto no quiere decir que no tengan derecho a recreación, hacer actividades deportivas y aquellas acciones que contribuyan a una eficaz recuperación.

Pero lo fundamental es el tema trabajo, cuando hay infinidad de actividades que pueden desarrollar, reparar bancos de escuelas y liceos, fabricar ladrillos y bloques para ayudar a erradicar asentamientos, plantar frutas y verduras, elaborar pan que contribuyan a abastecer comedores públicos, como tantas otras actividades que apunten a la verdadera recuperación, para cambiar esta perspectiva nefasta que generan nuestras cárceles hoy.

Una cárcel de máxima seguridad, donde vayan los pesos pesados del narcotráfico y la delincuencia organizada, ha planteado Manini, sin demagogia y sin temor como parece afectar al resto de candidatos que vacilan y se muestran temerosos de llamar a las cosas por su nombre, hay que terminar con este relajo, eso reclama la gente.

En el ámbito de la delincuencia las noticias circulan rápidamente, todos se enterarían que en las cárceles las cosas cambiaron, hay que trabajar, cumplir horarios, hay orden, disciplina y no se sale tan fácil.

El aviso a los navegantes llegaría directo, se terminó el recreo, esto es en serio, así que por consecuencia, quienes delinquen pararían la oreja, nadie es tonto.

Otro tema es que se hace para generar oportunidades, cambiar hábitos y dar certezas para que una cantidad de ciudadanos vuelvan a tener una luz en el camino y su destino no sea estar tras las rejas. Es ahora Uruguay!!

1 pensamiento sobre “

  1. Excelente artículo con una interpretación acertada del sentir mayoritario en estos momentos, con respecto a la seguridad.
    Hay otras opiniones similares, también válidas, en el Partido Nacional.
    Será un placer ver confluir las propuestas de toda la oposición en una verdadera política que solucione este flagelo, para beneficio de la población y para que nunca más vuelvan estos marxistas, de lamentable historia mundial, desde su concepción de escritorio.

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