A río revuelto… ganancia de Bonahon: Se archivó caso por delito pero se confirman serias irregularidades

Por Pablo Fernández Acheriteguy

Hay un dicho de origen español que está muy difundido en América:  “A río revuelto, ganancia del pescador…”. Este refrán se refiere a aquellas personas que sacan provecho de situaciones de caos o desorden. En estos tiempos de decaimiento ético y de incipiente electoralismo, en estos tiempos de “río revuelto”, siempre aparece algún “pescador”.

Un Tribunal de Apelaciones, decidió archivar el caso de las irregularidades constatadas en la Junta Departamental durante la legislatura 2013-2014, que tuvo como presidente a Nelson Petre durante la gestión como Secretario General de Alexis Bonahon. En primera instancia, en setiembre del año pasado la Justicia local había desestimado el pedido Fiscal de procesar a ambos actores por el delito Abuso de Funciones. Cuatro años después de haberse denunciado las irregularidades por la unanimidad de la Junta Departamental, el caso se archivó, pues no se encontraron méritos para tipificar el delito señalado.

Este caso ha tenido como protagonistas a dos actores políticos; uno de ellos –Petre – optó por apartarse de la actividad política y mantuvo una digna postura pública y un valiente silencio mientras el caso evolucionaba. El otro protagonista de esta novela, Alexis Bonahon, se ha mantenido activo en su estilo, salió del puesto de Secretario General de la Junta, minutos antes de ser destituido del cargo de confianza, pero rápidamente ya tenía otro cargo que lo cobijaría esta vez en la Intendencia, bajo las plumas de Falero. Otro buen sueldo, lindo y cómodo despacho y un nuevo poder. Además, como siempre se manejó en la actividad política, también se movió y actuó en estos años; envalentonado, prepotente, sin dudar en amenazar, vanidoso y desfachatado, locuaz e impune. Haciendo un chicle de los reglamentos y normas; ahora era el Gran Maestre del Ordenamiento Territorial, el asesor preferido de Falero en todos los niveles. Después de estar obligado a silenciarse públicamente por un par de años, nervioso y preocupado por su futuro penal, ahora sale nuevamente en su estilo identificatorio: una grosera barométrica, manipulador avasallante y pretendidamente hábil al declarar.  Le soltaron la cadena al perro guardián. El actor político que mayor agresividad ha mostrado en las últimas tres décadas para defender al gobernante de turno, está suelto de nuevo y amenaza con volver a la arena política, ya no con cargos acomodados en la Junta o la Intendencia.

Así apareció en estos días, después que el archivo del caso de la Junta, le volvió algo de tranquilidad y la excusa perfecta para atacar a todos y pretender victimizarse. La excusa perfecta para hacer el trabajo sucio en política, que sabe hacer a la perfección. Esta vez tiene un serio problema; la acumulación de actitudes y gestos en sus años de “actor político”, lo han dejado con una microscópica credibilidad en la opinión pública. El propio Bonahon ha construido esa imagen, sus propios dichos y actitudes le han valido ese triste lauro.

El fallo de Apelación

De acuerdo a lo que trascendió en medios locales sobre el fallo del Tribunal de Apelaciones, no hubo “méritos suficientes” para proceder al procesamiento. En fragmento del fallo que se han divulgado, se refleja el contexto que permitió el archivo del caso.El diario Primera hora publicó:  “Analizadas las actuaciones cumplidas, la sala no puede sino coincidir con la jueza (…) pese a lo extenso de esta instrucción y las efectivas desprolijidades constatadas no existen en autos elementos de convicción suficientes respecto de la comisión del delito por el que solicitó enjuiciamiento”. Ese artículo agrega: “Aclara que si bien existen dudas de que la administración llevada por los imputados resultó ‘desprolija,  descuidada o displicente’ es situación ‘no significa  sin mas que se haya  verificado un delito’…”. El fallo confirma “efectivas desprolijidades constatadas”, en una administración “desprolija, descuidada o displicente”; es decir que se detectaron las gruesas  irregularidades que ya en 2014 advirtieron todos los ediles. En la publicación del matutino, basada en el texto del fallo judicial,  otro pasaje señala: “No existe duda que la administración no fue prolija ni cumplió adecuadamente con las reglas de la buena administración pero remarca que la forma normal – que no debió serlo –  de administración ‘toleraba tales deficiencias y luego la Junta aprobaba los sobregiros mediante la autorización de la trasposición de rubros”. Aquí es importante entender que la Justicia concluyó que la forma irregular en que la Junta ha manejado los dineros y su administración durante años, era la forma “habitual” que era tácitamente respaldada –por acción u omisión – por todos los ediles. La Junta departmental, con ese proceder desajustado y corrupto, vendría  a ser el “río revuelto” y Bonahon el “pescador”. Bonahon confunde el archivo del caso de la Junta en su contra, con una limpieza absoluta de su polémica trayectoria política. Bonahon confunde el archivo por falta de “méritos suficientes” con un actuación correcta.

Justamente en el fallo de apelaciones, lo dice claramente: “Es cierto que las malas prácticas consuetudinarias estrictamente no transforman en lícitas conductas que no lo son pero no es menos cierto que impiden concluir que ha existido por parte de los indagados desviación o abuso en el ejercicio del cargo”. Fulminante. Pero al hacer una lectura atenta de las actas de la Investigadora, se encuentran ejemplos graves de un nivel de corrupción inocultable. El propio Bonahon admitió que tras donar pelotas a un cuadro de fútbol, decidió que se presentaran facturas por cargas de combustible, para que la Junta se ahorrara de pagar el IVA. Es decir que se falsifica una erogación de dinero de la Junta ( eran pelotas pero el dinero aparece registrado como combustible) sino que además alega que lo hizo para que la Junta evadiera impuestos. Lindo ejemplo.

La justicia centró su trabajo en los sobregiros en general de los rubros comestibles, donaciones y combustible. En cada caso, si bien se detectan diversas irregularidades, se trata de la forma habitual de manejarse la Junta desde hace muchos años. Es decir como siempre se ha hecho así, se ha transformado en el modus operandi de la Junta entre desprolijidad, caos y fallas en controles; es decir iregularidades. Esta irregular e informal manera de trabajar en la Junta ha sido consentida por todos los ediles. En resumen como  como  son todos responsables, ninguno es culpable. En ese sentido el fallo de apelaciones, también se refiere particularmente: “No se trata  de que la impunidad  de hechos anteriores suponga la legalidad de los cometidos por los indagados, sino tener presente que el manejo artesanal de los dineros de la Junta en este punto, contratando el servicio con un simple llamado telefónico y recibiendo una factura sin mayor detalle, era la regla y por lo tanto de allí no puede extraerse la intención de abusar del cargo”.

Bonahon se desahoga

El controvertido asesor del Intendente Falero, tras conocerse el archivo del  caso que lo tenía como protagonista, salió a los medios para desahogarse. Mostrando su eterno estilo de atacar y distraer, Bonahon lanzó agravios de todo tipo, contra todo ambiente o actor que le pareció. Dejando de lado la connotación política que Bonahon pretende dar a todo este vergonzoso caso, desparramo descréditos hasta contra instituciones y ambientes estatales. Bonahon confunde el fallo de archivo con impunidad para decir lo que se le antoje. No se salvó nadie. Hasta las opiniones en redes sociales fueron blanco generalizado de Bonahon. Directamente dijo que “cualquier bocabierta” opina. La Fiscal del caso también quedó en las redes de este pescador. Dijo que  trabajó “con poco conocimiento” y “cobrando al grito”, además de señalar que la Fiscal “quedó regalada” por el pedido de procesamiento que fue archivado.  Por si fuera poco Bonahon también criticó a la Junta de Transparencia y Ética Publica (Jutep) y al Tribunal de Cuentas.  De la Jutep dijo que fue “irresponsable” y que se manejó con “criterios negligentes”. Para Bonahon el Tribunal de Cuentas tuvo una postura “sesgada” y “tendenciosa”.  Lógicamente, que en su intención de victimizarse, también dijo que tuvo a “toda la prensa en contra”. Repasemos: en las redes sociales hay bocabiertas, la fiscal actuó mal, la Jutep y el Tribunal de Cuentas también, toda la prensa operó en su contra… a lo que hay que sumarle las variadas referencias de intencionalidades polóiticas y complots… 

En ese generoso reparto de descalificativos , el autor de esta columna también cayó en las redes de Bonahon. “Pablo Fernández es mala gente”. Bonahon tiene derecho a opinar lo que quiera; desde siempre he defendido la más amplia libertad de expresión, aunque las opiniones sean cáusticas. Con total sinceridad, prefiero eternamente que Bonahon me catalogue de “mala gente” antes que sufrir el escarnio popular de que la enorme mayoría de la población me considere un corrupto y delincuente.  Que Bonahon me catalogue de “pseudo periodista” y “mala gente” no es más que un gratísimo halago, proviniendo de quien viene. Comprendo que se aproveche el “río revuelto”, pero todos conocemos historias de pescadores que habitualmente están alejadas de la verdad. Hay que recordar que las aguas de los ríos indefectiblemente vuelven a su curso y la turbiedad se disipa. Lo mismo ocurre con la corrupción, cuando las cosas se observan con tranquilidad, no hay forma de ocultarla. 

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