¿Abrir peatonal o construir nueva calle?: obras de Falero en una administración fulera

Por Pablo Fernández Acheriteguy

El dilatado debate por la efectividad de las peatonales, tiene tanto tiempo como cuando se comenzó a peatonalizar el primer tramo de calle Asamblea. El proyecto original tiene previsto unir la plaza 33 con la plaza Artigas. El fallecido arquitecto Fernando Magnou fue firme promotor de estas sendas que priorizan el tránsito de peatones. Lo cierto es que ya hace largo tiempo se venía reclamando  que a calle Sarandí, en algunos de sus tramos se volviera a habilitar para el transito vehicular, principalmente para dinamizar la actividad comercial de la zona. Más acá en el tiempo los estudios  sobre el tráfico céntrico fueron fortaleciendo la idea de que el tramo de Sarandí entre 18 de Julio y Batlle se podría abrir a la circulación para descomprimir el tránsito hacia la plaza 33. Detractores y defensores de estas zona peatonalizada, se turnaban en impulsar sus opiniones. Finalmente, la Intendencia accedió a que esos 50 metros de peatonal fueran devueltos a los vehículos. A principios del mes de mayo, la Intendencia llamó a licitación para la obra. Los trabajos se adjudicaron pero aún no son públicos ( ni en la web de la Intendencia, ni en “Compras Estatales”) los resultados de ese llamado, ni lo que costará la obra. Ya en los primeros momentos del llamado se conocieron detalles que mostraban que se trataría de una obra de importancia. En los días previos a que comenzaran los trabajos ya fue evidente el despliegue.

La obra demandaría “demolición” y “excavación” según los requerimientos que la intendencia planteó en la licitación. Ya en ese punto, lo que en un principio podría la simple habilitación de ese tramo, pasó a ser una obra de mucho mayor costo. No es raro que la Intendencia de San José  muestre un alto grado de falta de austeridad y de sentido común, dejando al descubierto un uso poco inteligente de los recursos públicos con despilfarro de dinero de los contribuyentes. En vez de buscar un forma austera de permitir el tránsito vehicular, se encaminó a un remodelación total de ese tramo. Ya no se trataba de abrir la peatonal a los vehículos, sino de construir una calle. En varias ciudades del interior se observan sendas peatonales que permiten el tránsito vehicular. En Durazno está peatonalizado el entorno a plazas hasta con decks para empresas gastronómicas; en Florida hasta la calle céntrico donde esta la sede comunal, está peatonalizada y permite  el paso de vehículos; lo mismo ocurre en la zona comercial de Mercedes. Sin embargo en San José, la habilitación para vehículos en una zona peatonal demanda un obra de envergadura, que lleva a la “demolición” de buena parte de la obra peatonal y la “excavación” del área para volver a construir un calle pavimentada. Parece poco inteligente que una administración que por primera vez en ocho años de serios défciit, en el primer año que logra ahorrar 20 millones de pesos, se gaste buena parte de ese ahorro, en construir a nuevo una calle de 50 metros de largo. La apertura de este tramo de la peatonal Sarandí se podría haber solucionado con un simple reacondicionamiento del mobiliario urbano allí existente y pequeñas adaptaciones en los puntos de acceso y salida de ese tramo. Pero no, se optó por tener un injustificable despliegue. Ya antes de la obra, cuando se empezó a instalar la empresa ganadora de la licitación, se notó que el gasto era innecesario,a demás de desprolijo. Por ejemplo, primero se instaló sobre la vereda de calle Batlle, un gran contenedor que ocupa todo el ancho de la acera; sin tomar la precaución de construir provisoriamente un senda para que los peatones no se vean expuestos a caminar por la calle. La propia Intendencia debería reclamarlo. Después hasta se instaló en el tramo a reconstruir, otro amplio gabinete, ya adecuado con ventanales y puertas a modo de oficina. El despliegue iba en aumento. Es lógico pensar que la empresa ganadora de la licitación cobrará por cada uno de estos implementos que se anexan a la obra.

El sentido común indica que en el precario contexto de las calles en el departamento, se podrían haber buscado soluciones menos costosas, quizá hasta con propios funcionarios de la Intendencia. Como en otros departamentos, el pasaje de vehículos por espacios peatonalizados se resolvió con simples modificaciones que insumía correr mobiliario, alumbrado y agregar separadores de senda netamente para peatones, con aquel sector habilitado para vehículos. De haber mantenido una cierto estructura de peatonal, aún habilitando la circulación de vehículos, se podría haber logrado un tramo vehicular con mayor cautela para los conductores, lo que obviamente contribuye a un tránsito civilizado, en vez de reconstruir una calle. Se debe recordar que en ese tramo ya existía una disposición general que permitía la circulación de automóviles para el ingreso a los garajes allí existentes. Era poco lo que había que modificar. Pero no, la Intendencia optó por una injustificada obra mayor, mucho más costosa. Al leer los documentos oficiales con los requerimientos de la obra que licitó la Intendencia, se empieza a visualizar el despilfarro.

Parece increíble que 40 años después de iniciarse la peatonalización del centro maragato, se desarrolle un despliegue similar para habilitar el tránsito vehicular en un tramo de 50 metros. En la fotografía que atesora el historiador Daniel Ramela – y que compartió por facebook – se observa el despliegue que existía por calle Asamblea en los principios de la década de los 80, cuando se empezó la obra de Peatonal Asamblea.  Hoy casi medio siglo después, la administración Falero pone en marcha una obra que demandará cuatro meses, al menos, con un costo desconocido. En el documento oficial de esta licitación se observa el largo listado de trabajos que se cargan a eta obra, uno de los más llamativos es que se permite la cotización hasta para correr los dos macetones. ¿No podría abaratar la licitación disponiendo que funcionarios de la propia Intendencia los corrieran hasta determinar su ubicación final?. Con este simple ejemplo se prueba el injustificado despliegue ya no solo burocrático, sino también económico. Sería bueno conocer la cotización de esta empresa privada para mover las macetas. Esta obra es un ejemplo más de una administración displicente con los dineros públicos. Una administración ausente en aquellos lugares donde las calles están destrozadas, pero bituminizando tramos juntos al río donde solo hay una propiedad. Una administración que instala rejas de hierro en solo uno de los canteros de la plaza 33 o permite instalar una desprolija parada  de ómnibus de plástico reciclado que provocó justificado malestar en los usuarios o coloca luminarias led en pleno centro que no cumplen ni con un rol estético ni con la básica función lumínica… Una administración de improvisación, despilfarro; una administración que no reconoce errores y deja correr sus burradas. Una administración tan caprichosa como soberbia, que se enoja cuando se le marcan lo errores. Una administración que rellena terrenos privados  en zonas inundables, mientras se reúne con vecinos que reclaman soluciones para decirle que tienen que seguir esperando. Una administración fulera; una administración Falero. 

1 pensamiento sobre “¿Abrir peatonal o construir nueva calle?: obras de Falero en una administración fulera

  1. Sigue la AUSTERIDAD de nuestro (des) Gobierno Departamental…..seguramente, si no han iniciado las obras de la “complicada” destruccion de lo hecho, es porque no han llegado a un acuerdo en los NUMERO$$$$$……

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *