Acción y omisión de la Intendencia: lluvias persistentes avivan el fantasma de nueva inundación

Por Pablo Fernández Acheriteguy

Volvieron las lluvias. Este lunes, desde la madrugada las precipitaciones alcanzaron casi todo el territorio nacional. Durante horas el agua se fue acumulando. Los pronósticos señalan que ya no volverán por esta semana, pero algunos observadores advierten de una primavera lluviosa.

En los barrios periféricos de la ciudad de San José, muchas familias miran al cielo, y devuelven la mirada al río, tratando de calcular si habrá desborde otra vez. Para muchas de esas familias se trata de años y décadas esperando soluciones.  El problema, por varios factores,e s cada vez más grave.

Ya sea por el cambio climático que provoca lluvias torrenciales en pocos minutos, o por la erosión que impide la absorción y deja un escurrimiento violento, que encuentra obstáculos y se acumula rápidamente en las zonas pobladas. Discursos y discursetes, recolección de firmas y movilizaciones de vecinos; estudios académicos y sondeos técnicos; recorridas, constataciones; más estudios, formación de comisiones en medio de más discursos y discursetes. La clase política está en deuda y cada vez parece que su desparpajo se exalta confundiendo a los vecinos, repartiendo responsabilidades y licuando culpas… mientras, vuelve a llover.

En un caso curioso el diputado del Partido Nacional Ruben Bacigalupe, armó una campaña de recolección de firmas para que se dragara l río San José. La iniciativa fue criticada, pues como legislador tiene los mecanismos y potestades para gestionar el dragado, sin necesidad de hacer una campaña de recolección de firmas que estaba muy lejos de ser una solución real de muchísimas familias. Esa recolección de firmas tuvo un fuerte tufo a descarnada demagogia. Durante algunos días el impacto en los medios de comunicación fueron las fotografías del diputado y sus dirigentes recorriendo casa por casa juntando firmas en los barrios de zona inundable. ¿quién podría negarse a firmar por cualquier tipo de solución? Nadie.

A todo esto, se sumó  que la Intendencia encaró obras de cordón cuneta en algunos de esos barrios. Muchos vecinos venían juntando bronca y decepción. En algunos puntos la construcción de cordón cuneta ha sido fuertemente criticada por los vecinos, ya que se construyeron muy por debajo del nivel de calle al tiempo que se permitía el relleno de terrenos. Algunos vecinos aseguran que estos trabajos provocarán un mayor avance de las aguas cuando se desborde el río. El malestar de los vecinos, se vio potenciado por sucesivas inundaciones que cada vez golpean a más familias. Así, espontáneamente se movilizaron. Fueron a confrontar a las autoridades, exigiendo un encare serio del tema. Hicieron reuniones con ediles, con el Intendente y marcharon con tono de protesta. Fueron hasta la puerta de la Intendencia para exigir soluciones, puntualmente concentraron su reclamo de que se procediera al dragado del río. Allí se apareció  el diputado Bacigalupe, con una decena de sus dirigentes. La protesta también le salpicaba directamente; pero allí se quedó paradito y hasta en un gesto típicamente politiquero, cuando los vecinos terminaron de leer la proclama, cruzó para “felicitarlo” por el discurso. Atrás de Bacigalupe, sus acólitos hicieron lo mismo. Fueron a saludar a los oradores. Vergonzoso.  Algunos de los vecinos presentes, no ocultaron su malestar con la inoportuna presencia del diputado, sus ediles y funcionarios municipales que militan en su lista 50. “Basta de mentiras” decía con énfasis un pasaje de la proclama leída bajo el despacho del Intendente Falero. Bacigalupe es el diputado de Falero.

En esos días la excusa oficial era que la Facultad de Ciencias ya estaba finalizando el estudio encargado. Mientras tanto maquinaria de la Intendencia rellenaba terrenos privados en la zona inundable. Falero dijo que era acopio de material por las obras en la zona, después agregó que se estaba “nivelando” el terreno para construir una plazoleta. Los vecinos protestaron por el relleno que se estaba colocando, subiendo el nivel de un zona inundable en más de un metro en un gran superficie. “Con esto vamos a tomar agua parados” dijo un vecino.  Increíblemente, pocos días antes de que se conociera el resultado del estudio facultativo sobre la situación del río, sus desbordes, las causas y las posibles soluciones, el trabajo de relleno se intensificó ya con constante llegada de camiones con zorras de material y maquinaria. La propia Intendencia se encargó de rellenar, donde estaba prohibido hacerlo. La Intendencia se apuró a rellenar sabiendo que lógicamente el informe de la Facultad señalaría la imperiosa necesidad de prohibir los rellenos. Así fue; pocos días después,a mediados de agosto, el Informe de la Facultad remarcó la inconveniencia de rellenar en zonas urbanas inundables. También marcó la necesidad de preservar los humedales y bañados; justamente uno de los lugares que la Intendencia rellenó. Y para porrazo de la demagogia local, el informe señaló que el dragado del río no sería una solución a las inundaciones sino un simple paliativo a la problemática. Aspecto que previamente ya se podía intuir.

La Intendencia tiene la culpa en gran parte del problema de los inundados. Culpa por acción y omisión. Por omitir los controles que debe realizar para impedir rellenos y obras privadas que afecten el escurrimiento de aguas. Culpa por proceder a rellenar terrenos, por colaborar en el relleno y hasta por ejecutar obras que solo empeorarán el problema. Ahora, oficialmente formarán una comisión y entre otros trascendidos se hace hincapié en buscar el realojo de familias y demoler las casas que queden libres en esas zonas inundables. ¿eso es una solución? No, solo es una paliativo para cuando se logren planes de viviendas para las familias a realojar. Falta mucho para eso. La Intendencia proyectó un “estadio de baby futbol” y decidió instalarlo en el Parque Rodó, en vez de concretar esa obra en zona inundable, ya no solo para dar un natural desplazamiento de familias afectadas, sino también llevando infraestructura a esos barrios, contribuyendo a un parquizado que lo jerarquice y minimice el impacto de los desbordes. Lo mismo podría buscarse con el requetecontra prometido Polideportivo y el Teatro Verano. Si se hubiese elaborado un Plan de Ordenamiento serio e inteligente, la ubicación de estos tres prometidos proyectos de obras, debieron ser asignados a zonas inundables para “matar dos pájaros de un tiro”: avanzar en infraestructura urbana  con estos complejos y encaminar soluciones definitivas a la problemática de las inundaciones. Pero no, la Intendencia funciona como un pulpo bipolar con tentáculos que se mueven descontrolados y sin coordinación alguna. Lo triste es que esto ya resulta sintomático en la gestión Falero. Mientras que en los barrios hay calles barrosas o con pozos escandalosos, la “inversión” se transforma en despilfarro para montar un paisaje agradable o prolijo en el centro de la ciudad con motivo de la Feria del Libro.  Estos días los funcionarios de la intendencia se pechan en el centro de la ciudad… mientras tanto en los barrios, los vecinos levantan su ojos al cielo para tratar de adivinar cuándo dejará de llover y cuánto crecerá el río. Es una cuestión de definir prioridades…

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