Capital de matarifes: Ciudad de Rodríguez muestra un fuerte mercado cárnico ilegal de abigeatos y faena clandestina

Por Pablo Fernández Acheriteguy

En el último mes como consecuencia de la desaparición de Micaela Onrrubio y por vínculo directo de su agresor, Gabriel Pistón, la situación del abigeato y faena clandestina, ha quedado al descubierto. En la ciudad de Rodríguez es muy sencillo encontrar referencias a estas actividades ilegales. Durante esta investigación, han sido constantes los vínculos de Pistón con un extendido mercado cárnico que tiene su epicentro en Rodríguez, expandiéndose tanto hacia la ciudad de San José como Montevideo. Lo que podría desestimarse por ser simples rumores ha tenido constataciones directas, que resultan inocultables muestras de una actividad clandestina que se ha desarrollado con naturalidad.

Durante los rastrillajes que han realizado principalmente familiares y vecinos, han sido continuos lo hallazgos de lugares de faenas clandestinas. Por si todo fuera poco, se encontraron grandes cantidades de restos óseos de animales, depositados al aire libre, con evidencias claras de intentar eliminarlos. El volumen de huesos ha hecho imposible eliminarlos. Las fotografías de grandes acumulaciones de huesos que se han difundido, naturalmente causaron sorpresa y asombro.  Resulta inexplicable el eventual desconocimiento de la policía de estos basurales de huesos a escasos metros de la planta urbana de Rodríguez. Inexplicable e injustificable; lo que termina por arrojar serias sospechas de la permisividad policial con esta industria clandestina. La omisión policial, también se refleja en la tranquilidad de los delincuentes en dejar al aire libre esos grandes montículos óseos. La propia Intendencia debería tomar medidas, por elementales cuestiones sanitarias.

Lo relativo a la faena clandestina y eventual delito de abigeato detrás de cada una de ellas, llevó a observar algo tan simple como el mercado destinatario de ese gran volumen de carne. Los propios vecinos rodriguenses dieron cuenta de un detalle inocultable: las carnicerías. La ciudad de Rodríguez cuenta con unos 2.600 habitantes y en su pequeño casco urbano funcionan unas seis carnicerías. Esto arroja un promedio de una carnicería cada 433 habitantes. Si observamos la ciudad de Ecilda Paullier, que tiene prácticamente la misma cantidad de habitantes, allí hay cuatro carnicerías, lo que arroja  un comercio cárnico cada 650 ciudadanos. Observando una localidad de menor tamaño como Puntas de Valdez; se detecta que hay dos carmicerías para 1.500 habitantes; es decir a razón de 750 personas por comercio. Si se observan ciudades más grandes que Rodríguez, el primer ejemplo es la ciudad de Libertad. Allí residen 15.000 personas y funcionan nueve carnicerías ( tres de ellas en supermercados). En Libertad el promedio es de 1.600 habitantes por cada carnicería existente. La ciudad de San José, capital departamental con unos 44.000 habitantes, cuenta con unas 45 carnicerías. Asi el cálculo arroja que por cada carnicería hay aproximadamente 1.000 ciudadanos.

Para comprender la importancia de estos datos, hay que razonar al revés, es decir tomar las cifras de Rodríguez y preguntarse cuantas carnicerías deberían exisitr en las restantes localidades, si tomamos que existiera uno de estos comercios por cada 433 habitantes como ocurre en la ciudad señalada. Por ejemplo en la ciudad de San José en vez de existir unas 45 carnicerías deberían haber unos 101 comercios de este tipo; bastante mas de doble. En Libertad, por ejemplo existirían unas 35 carnicerías. Observándolo así, resulta más claro el curioso mercado cárnico que se ha desarrollado en la otrora “Villa Rodríguez”.

Contrastando estos datos, es muy notoria la particularidad de la situación en ciudad de Rodríguez. Muy probablemente estos guarismos también explican la existencia de un mercado ilegal de faena clandestina, que se ve reflejado, por ejemplo, en los matarifes detectados y los vergonzoso depósitos óseos al aire libre.

Desde los históricos “Ternereros”

Desde siempre, en una región netamente tambera la actividades de los conocidos como “Ternereros” fue permitiendo ocultar el abigeato y la faena clandestina en una escala superior. Los “Ternereros” eran vaqueanos carneadores que eran habitualmente requeridos en tambos. Cuando una vaca paría a un ternero macho, los propietarios de los tambo llaman a un “ternerero” para que diera cuenta de él. Los terneros machos representan un problema para los tamberos, pues de mantenerlo con vida, insumiría un costo que no se vería reflejado en la productividad del tambo. Esta construcción histórica dio el marco ideal para poder ocultar delitos como el robo de ganado en tros puntos del departamento y los mataderos clandestinos. A su vez proveer a comercios con estas carnes sin las garantías sanitarias, también es una forma de evadir impuestos y al mismo tiempo generar mayores rangos de ganancias. En esta industria se mueve muchísimo dinero, no se trata de un negocio de impacto menor. Como todo negocio clandestino, sus réditos económicos son elevados, pero los riesgos a ser descubiertos también. Curiosamente, en Rodríguez todo el mundo sabe, pero la policía no ha existido para reprimir esta industria. ¿Por qué?

Aunque parezca un razonamiento rebuscado, es fácil inferir que si la policía trabajase con contundencia ante este tipo de delito que rompe los ojos en Rodríguez, quizás elementos como Gabriel Pistón jamas hubiese llegado a moverse con tanta impunidad y nunca se hubiesen concretado las desapariciones que hoy se investigan. La responsabilidad de la Policía es básica, quizá no directa, pero su inacción crónica ha permitido generar un mercado clandestino, capaz de ocultar lo que sea.

  Volvieron los abigeatos

Curiosamente, en estos últimos días desde la Jefatura de Policía se ha informado en sus comunicados la ocurrencia de tres abigeatos en distintas zonas del departamento. Los medios de comunicación se han hecho eco de tales denuncias, olvidando que existe un filtro previo. Es lógico pensar que los abigeatos son delitos que habitualmente están presentes, pero casualmente en estos últimos días, cuando la atención se centra sobre Rodríguez y su notorio mercado clandestino, en los comunicados vuelven a aparecer delitos de este tipo, pero en otros puntos del departamento. También es natural pensar que ante la severa presencia policial y militar en la ciudad de Rodríguez, los cuatreros hayan tenido que recurrir a zonas del departamento más desprovistos de vigilancia, para seguir abasteciendo el mercado ilegal con que trabajan, ya sean propias carnicerías o hasta restaurantes y parrilladas. Los tres abigeatos que fueron informados esta semana fueron perpetrados en zonas de Kiyú jurisdicción de seccional séptima de Libertad, también en jurisdicción de la sexta de Rafael Peraza y en ruta 23 en área de la seccional cuarta de mal Abrigo.

Lo abigeatos , de la mano de la faena clandestina, son una flagelo muy serio que causa severos daños al sector productivo del departamento. Las constatacioens en la ciudad de Rodríguez, deben provocar una seria reacción de las autoridades. La Jefatura de Policía tiene dentro de su estructura un sector especialmente dedicado a combatir este tipo de delito. La Brigada Especial de Prevención de Abigeato, tendría que ser fuertemente sacudida a la luz de los grandes depósitos de huesos detectados en jurisdicción de la seccional octava de Rodríguez. En realidad primero deberían explicar como es que “se le pasó por alto” este evidente escenario de un mercado clandestino, para después proceder a profundizar en los responsables de toda esta actividad que mueve millones de pesos por año.  Es una buena oportunidad para recuperar en algo la credibilidad y confianza en la policía de San José. En un país normal, se debería esperar una investigación interna con sumarios y remoción de jerarquías… en un país normal. 

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