Certificación de playas: mucha cháchara y poca concreción de políticas turísticas en San José

Por Pablo Fernández Acheriteguy

La Intendencia de San José anunció que está en pleno trámite para que las playas del departamento logren la certificación del LATU (Laboratorio Tecnológico del Uruguay), lo que reabre el debate sobre la importancia e impacto turístico que tiene este elemento. En primera instancia es sencillo deducir que difícilmente los potenciales turistas puedan definir su visita en base a esta certificación, lo que pone en dudas la efectividad de este trámite que monitorea la calidad de los servicios que se brindan. La administración Falero, en sus casi diez años de gestión , se ha mostrado muy preocupada por alcanzar esta certificación institucional que en muchos casos no se condice con la realidad. Por ejemplo, se recuerda que hace algunos años el balneario Cufré recibió la certificación como “Playa Natural” en pleno momento de serios cuestionamientos al impacto que la escollera tenía en la zona. Según trascendió oportunamente la evaluación no había considerado justamente la presencia de la problemática escollera al momento de otorgar el Certificado de Playa Natural.

Además, en esa “certificación” paulatina, tampoco se ha constatado una mejora sustancial en los servicios que se brindan en las playas. Primero fue Cufré, más tarde se aneó a la certificación de Kiyú y posteriormente el balneario de Villa Olímpica en Ciudad del Plata.

En la web oficial del LATU no se lograron ubicar referencias específicas a la certificación de las playas; no obstante se han encontrado referencias a artículos periodísticos sobre los parámetros que se manejan en cada proceso de certificación. En año anteriores se encontraron datos sobre los parámetros evaluados en otros playas del país. Así se menciona que se toman en cuenta “estándares de calidad ambiental, política ambiental, accesibilidad, servicios, baños y contar con salvavidas”. Esto aspectos son evaluados por la Intendencia correspondiente, el Ministerio de Turismo y el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (Latu). En diferentes referencias se menciona que la “Certificación de Playas” procura “agregar valor” a los posibles destinos turísticos; sin embargo es notorio que básicamente se trata de un argumento más para la promoción de esos balnearios, en el marco de las políticas de promoción de cada intendencia.

En San José parece que también se ha entrado en esa fiebre por lograr certificación de playas, aunque la realidad siga teniendo serios problemas de movilidad, accesibilidad y servicios en cada balneario, fundamentalmente en lo relativo directamente al potencial turístico. También se detectan manejos dialécticos que pretenden enaltecer la importancia de contar con estos “certificados”, aunque en lo hechos se esté muy apartado de un nivel de buena calidad general en esos balnearios. UN ejemplo de ellos es que en las últimas horas se han conocido declaraciones del Director de Turismo de la Intendencia de San José, que en el caso de Kiyú solamente se refieren a la zona del Parador Grande y específicamente a la accesibilidad de esa región menor dentro de la amplia estructura que representa ese importante balneario. Rapetti señaló al periódico Primera hora que “a grandes rasgos la recertificación incluye la buena calidad  de las aguas ( análisis de laboratorio) un adecuado manejo de los residuos, la estrategia de comunicación, y el control y vigilancia  en los balnearios”. Pero también señaló que la evaluación para la certificación incluye “el manejo en materia de evacuación  en caso de incendios o planes de contingencia”. Así mismo se agrega que también se evalúan “ciertos parámetros  sobre cómo se informará  a la población  en temas tales como la bandera sanitaria , por ejemplo”. Parece mucha palabra y poca especificidad en lo que se puede comprender como “certificación de calidad “ de una determinada playa.

Al final resulta que la “certificación de playas” parece ser un procedimiento administrativo- burocrático para lograr un “sello promocional”, que tiene un trámite y hasta un costo para obtenerlo. Ya en años anteriores, en la interna de la Intendencia se manejaba que cada  “certificación” tenía un costo de 200.000 para el departamento. Inclusive en algún momento, durante un reunión del gabinete municipal se deslizó que en anteriores oportunidades se había logrado la “certificación” vía telefónica. Al parecer, según las mismas fuentes consultadas, el propio Latu habría ajustado el procedimiento a una mayor rigidez y exigencia, que inclusive llevó a cambiar a los funcionarios auditores para cada certificación.

 En medio de todo este proceso de dudoso impacto en la promoción turística y mejoramiento real de los servicios en los balnearios, la Intendencia de San José sigue insistiendo en promocionar la “certificación”, por encima de un desarrollo efectivo en las políticas turísticas del departamento y en particular de fortalecer los balnearios en infraestructura y servicios adecuados a estos tiempos. Esto no resulta de una visión especial sobre el turismo en general del departamento, sino en una observación concreta de lo que ocurre en departamentos vecinos. Solo alcanza con mirar el desarrollo y alto nivel de visitas que reciben todos los años las vecinas playas colonienses. En definitiva el discurso de San José, parece ser solo es, un discurso. Mucha cháchara y poca concreción. 

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