Derecho de Respuesta: Falero no aclara ni explica solo desvía la atención y busca desacreditar

Por Pablo Fernández Acheriteguy

El Intendente José Luis Falero está descontrolado. En las últimas días dispuso que desde el área jurídica se cursara a Visión Ciudadana un escrito legal firmado por el Sub Director General de Administración Pablo Pucheu, aduciendo el “Derecho de Respuesta”. Bienvenido sea. Lamentablemente esa “respuesta” de la Intendencia adolece de argumentos serios y tergiversa el contenido de los dos artículos periodísticos sobre la desprolijidad en lo relativo a la licitación 10/2019 para la compra de 100 contenedores.

Primero que nada, el Escrito de la Intendencia ni aclara ni explica lo relativo a las impugnaciones de la licitación y los cuestionamientos a la transparencia del procedimiento. Ni siquiera aprovecha para anunciar qué postura adoptará el Intendente Falero ante la recomendación del área jurídica de anular la licitación y llamar de nuevo a licitación. Tampoco responde, aclara o explica las críticas y sospechas que desde el  propio ambiente empresarial se manifiestan sobre los llamados, pliegos y adjudicaciones de licitaciones.

Segundo, el Escrito pretende poner como centro de debate un presunto agravio periodístico a los profesionales y funcionarios que trabajan en cada proceso licitatorio. En realidad ambos artículos periodísticos no atribuyen responsabilidad a los profesionales ( 5 contadores, 6 abogados y 2 escribanos, según dice el Escrito), sino que expone la desprolijidad en un proceso, en un sistema que evidentemente tiene como principal responsable al mismísimo intendente Falero. Resulta de perogrullo señalar que con muchos de esos profesionales y funcionarios me une una relación de cordialidad y mutua valoración por nuestros respectivos trabajos; aún así podemos discrepar en mil aspectos de opinión. Oficialmente se admite “redacción confusa” en un pliego de condiciones lo que ensombrece todo el proceso por la descalificación de cuatro empresas oferentes; además no solo se trata de una impugnación sino de dos. Este error en la redacción, fue admitido por el propio informe del área jurídica. Para una institución que tiene “cinco contadores, seis abogados, dos  escribanos y un número importante de funcionarios”, es claramente una desprolijidad que no se haya percatado previamente de esa “redacción confusa”. Falero se escuda en sus funcionarios, como si ellos tuvieran la responsabilidad final. En las notas que crisparon al Intendente, no se atribuye responsabilidad a los funcionarios y profesionales. Pero en definitiva, profesionales o no, son funcionarios que más allá de sus conocimientos técnicos y académicos, responden a una verticalidad jerárquica de esa estructura política departamental que, necesariamente, debe ser contemplada periodísticamente. Lesionar a los funcionarios no fue el objetivo de las notas, ni siquiera se ve reflejado en ellas aún en las más forzadas lecturas. Cada funcionario en su área o especialidad hace su trabajo, ver el panorama completo no es su labor; esa visión es privativa de la cúpula jerárquica, y al revisar todo el contexto, es labor de los periodistas advertir de posibles desvíos. En este caso de los 100 contenedores, existen opiniones muy válidas y documentación oficial que avalan los cuestionamientos.

Tercer aspecto medular del Escrito de la Intendencia es que ni aclara , ni explica el meollo de este asunto, sino que se concentra en plantar el descrédito a la labor periodística y en agraviar livianamente a este periodista. Cabe destacar en este punto que este periodista no anda buscando temas que afecten a la actual administración, sino que los propios vecinos que se sienten afectados buscan a este periodista para plantear su malestar, disconformidad o simple inquietud sobre acciones del gobierno departamental que le afecten directa o indirectamente. No es una obsesión con tal actor político, es si un compromiso con el rol social que debe cumplir el periodismo; atender las demandas de su comunidad, para tratar de encontrar soluciones a problemas que le aquejan. No atender esos reclamos, dinamitaría la propia base de la profesión. Lo mismo debería atender un funcionario público, por ejemplo un Intendente, investigando las denuncias, controlando el correcto uso de los dineros públicos, optimizando el funcionamiento general de la administración, y hasta ser celoso custodio de la confianza que en él depositó la ciudadanía, ya sea votándolo o acatando su triunfo. Y principalmente en estos tiempos de descrédito a la clase política en general, un gobernante – Falero o cualquiera – debería luchar por la mayor transparencia de sus actos y apartarse de la demagogia o los abusos que siempre el poder confunde. 

Explícitamente el Escrito de la Intendencia señala que la mayor incomodidad radica en la calificación de “desprolijo”, y la ironía es que ese documento es una muestra más de la desprolijidad en la gestión Falero. ¿Por qué? Porque se trata de una escrito que si bien se fundamenta en la normativa interna de la Intendencia y en las potestades que la ley otorga, en definitiva no aclara , ni explica la médula del problema, desvía la atención en una pretendida defensa de funcionarios  – que claramente no fueron atacados –  y para colmo, recurre a la estructura del gobierno departamental para agredir profesionalmente a un periodista. Si bien el Escrito está bien redactado, la desprolijidad queda plasmada en su contenido expreso y en la ausencia de explicaciones o correcciones a la información difundida en los artículos periodístico. Así como Falero protagonizó el anuncio del Escrito que enviaría, es innegable que ese documento jamás hubiese salido de la Intendencia sin su visto bueno.

Estas son algunas de las expresiones que aparecen en el Escrito: “Claramente agraviantes”, “atribuye un actuar ilícito e irregular”, ““atribuye la realización de hechos irregulares y delictivos a los funcionarios que participan en ellas, quienes en forma injusta e infundada se ven expuestos al escarnio público”, “grave apartamiento de estos principios, que no podemos pasar por alto, máxime en la alta consideración que tenemos al medio periodístico que usted dirige”, “llamamos a la reflexión y al análisis ponderado de las expresiones que se han vertido, las que además parecen defender la posición de un oferente”, “creemos absolutamente desmedido e irresponsable”, “el periodista livianamente atribuye a la administración”, “a los efectos de que se recapacite sobre el contenido de los mismos y se realicen las aclaraciones que a derecho correspondan”, “llamar la atención sobre el agravio injusto e innecesario a los funcionarios”, “En el convencimiento de que usted  sabrá comprender el motivo de la presente y que en el futuro tendrá en consideración lo señalado, lo saluda atte”. Clarito, entendimos el sutil mensaje. Lo gracioso es que se podría escribir una respuesta usando estas expresiones del Escrito pero dirigiéndolas  a Falero,  atribuyendo a él esas calificaciones y aconsejándole la reflexión y el análisis… y hasta despedirnos diciéndole que “en el futuro” tenga cuidado con lo que dice, pero no lo haré, pues esto último tendría un tonito de amenaza o advertencia. Prefiero ser honestamente frontal en la crítica.

 Está claro que el objetivo conceptual del Escrito ordenado por Falero es “Matar al mensajero para evitar confrontar con el mensaje”; típico de Falero, típico de un gobernante que ha tenido muchas muestras de soberbia y un muy problemático ejercicio del poder. No es la primera vez que Falero amenaza o advierte a periodistas desde su sitial de poder, inclusive anunciando que podría tirar la estructura de la intendencia sobre personas críticas a su gestión. Falero no solo que abusa de su poder, sino que se cree impune. Recientemente al ser consultado en rueda de prensa por el ingreso a dedo de funcionarios, Falero dejó atónitos a todos cuando dijo “yo no tengo que explicar nada”. Es decir Falero desconoce las responsabilidades y obligaciones de su cargo. Las desconoce intencionalmente o quizá no lo logre comprender. Falero es intendente, no es monarca, ni señor feudal, es un servidor público que debe explicar todo lo que se le reclame, aunque lo ofusque, lo irrite o lo enfurezca.

Falero no aclara, no explica, ni siquiera responde a los cuestionamientos. Falero usa la estructura del gobierno departamental, ya no para ejercer el “Derecho de Respuesta”, sino para golpear al periodista como si dentro de sus potestades existiese el “Derecho de Atacar”. Es Falero la figura publica con responsabilidades, es el propio Falero quien esta naturalmente expuesto a la crítica de cualquier ciudadano, es Falero quien debe tener claro que por su condición y ambición se expone a las lisonjas de sus acólitos y al escarnio de los ciudadanos.

Entendí el mensaje de hartazgo con mi labor periodística. Me enseñaron que como periodista debo molestar e incomodar a quienes creen tener el poder. Mientras unos se cansan de mi labor periodística, yo no me canso de recibir planteamientos de vecinos que traen sus quejas, cuestionamientos y denuncias a diversos aspectos de la gestión pública. Este es mi “Derecho de Repuesta”, atendiendo a que en el Escrito se reclama: “a los efectos de que se recapacite sobre el contenido de los mismos y se realicen las aclaraciones correspondientes que a derecho correspondan”. Lamento tener que destinar esta página a responder, pero igual agradezco la oportunidad. También agradezco a Visión Ciudadana en dar la oportunidad a todos de exponer sus opiniones, ya sea la oficial de una institución como la Intendencia, o la de un simple columnista, o la de un vecino. Eso es Libertad de Expresión, aunque para algunos actores del poder esa “libertad” debería limitar las críticas. Hay sobrados ejemplos a nivel internacional donde se defiende que la Libertad de Expresión debe tener una amplitud tal que alcance hasta las opiniones más causticas y corrosivas, fundamentalmente si se refieren a figuras con responsabilidad de gobierno. Al final de cuentas a todos nos definen nuestros actos y gestos… y siempre será así. 

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