Desapariciones en Rodríguez: Un mes de búsqueda pautado por descoordinación e improvisación

Por Pablo Fernández Acheriteguy

Hace un mes se desató en el departamento de San José una búsqueda sin precedentes, para tratar de localizar a un mujer desaparecida. La ciudad de Rodríguez ha sido el epicentro de esta triste conmoción, ya que desde un principio se sabía que eran muy bajas las expectativas de encontrar con vida a Micaela Onrrubio. También desde un principio, no hubo sospechosos, sino que directamente se detuvo al culpable: Gabriel Pistón.

La policía estuvo advertida desde que en la tardecita del 27 de marzo se desató la violencia contra la mujer de 30 años. Vecinos vieron a Pistón cuando disparaba contra Onrrubio, la arrastraba hacia su auto  estacionado sobre ruta 11, cerca de Tropezón.Había datos precisos del agresor y su vehículo. Pistón no tenía como zafar.  La Policía de la seccional octava recibió la llamada de alerta pero no pudo responder de inmediato por falta de personal y móvil; aunque ese detalle se perdió en la conmoción.  Para la medianoche, Pistón fue contactado telefónicamente y dijo estar en la localidad de Pintado. A las 03 de la madrugada fue detenido en su casa. Se consiguió la tringulación de la señal de su celular y se pudo saber que jamas estuvo en Pintado. La combinación del rastreo del celular de Pistón y el de su víctima, indican que ambos celulares estuvieron juntos entre la 21 y las 23 horas en un radio de 12 kilómetros de diámetro.

Ya en la jornada siguiente a la desaparición se había desatado una búsqueda desesperada por parte de familiares, amigos y vecinos de la mujer desaparecida. No demoraron en llegar al arroyo Carreta Quemada, donde fue encontrado un pantalón con rastros de sangre y una alfombra del automóvil de Pistón. Los peritajes en el vehículo confirmaron que Pistón había lavado el interior del rodado, excepto la parte del conductor. La alfombra era de su auto y el pantalón pertenecía a Onrrubio. Pistón fue encarcelado por el homicidio. Con la policía y ante actores judiciales, Pistón se mostró displicente, irónico, frío.

La atención pública se concentró en la búsqueda de la mujer desaparecida; los familiares encabezaron rastrillajes y rápidamente empezaron a recibir apoyos, al tiempo de reclamar por acciones firmes desde los ambientes oficiales.  Desde las primeras horas fue notoria la falta de una conducción en la búsqueda e investigación. Más allá de que el Jefe de Policía William Martínez se presentó en el lugar, pretendiendo estar al frente de un operativo, el transcurrir de los días,  las acciones  y gestiones emprendidas, demuestran el rotundo fracaso. La falta de coordinación ha sido apabullante, la falta de organización  ha sido vergonzosa. No había investigación, lo que había era una suerte de búsqueda impulsiva que ni siquiera coordinaba con el grupo de familiares y vecinos, que mostraban una alta movilidad. Rápidamente la interacción entre los familiares y policía se fue debilitando. Nadie se preocupó oficialmente por contener a lo familiares y organizar su fuerte voluntad en rastrillar.

En varias oportunidades, los vecinos alertaron a la policía sobre algún rastro o dato, pero no recibieron la atención que requerían, inclusive sintieron que la policía no tenía la misma voluntad imperiosa en avanzar. Esto ocurrió tanto con datos sobre lugares, como con hallazgos y hasta testimonios de vecinos que fueron recolectados por los familiares y vecinos. Varios elementos no fueron atendidos por la policía y lo que es peor, se confirmó que muchos de los datos pasados por vecinos a policía , jamás llegaron a los integrantes del cuerpo de Investigaciones. También se supo que el protagonismo que en principio mostró el Jefe de Policía, ya no era tal. La búsqueda rodaba sola a impulsos individuales, la Investigación estaba a la deriva.

Los vecinos confirmaron que recibieron ofrecimiento de ayuda por parte de rescatistas y rastreadores, equipos de perros rastreadores, y dependencias de otros ambientes estatales, que fueron canalizados hacia la policía pero que fueron rechazados inicialmente. Los días pasaron, la presión pública creció y finalmente esas ayudas fueron aceptadas formalmente.

Así llegó el Ejército, la Armada, Bomberos, cuando públicamente explotaba que Pistón podría tener vinculación directa en la desaparición de otra mujer hace 15 años atrás. La policía había descartado investigar sobre esa otra desaparición; pero la explosión púbica del tema, obligó a prestar atención. El sistema judicial tomó mayor protagonismo y ordenó que se abriera el caso de Jimena Basignani, la chica desaparecida en 2004, a regañadientes la policía tomó algunas acciones. A todo esto el Ejército dispuso que 120 soldados se instalaran en Rodríguez para colaborar con la búsqueda en un rastrillaje palmo a palmo. Causa aguda preocupación la muy escasa, casi nula, información que la policía le proporcionó al Ejército para planificar sus acciones. Es innegable que a la policía le molesta la presencia de los militares, que desde la primeras horas han logrado un fuerte relacionamiento con los familiares movilizados. Diariamente las autoridades militares se reúnen con los familiares para darles un informe de las actividades y sus resultados, algo que desde el primer día debió encarar la policía como “cabeza” de este mega operativo que ha reunido a más de 200 funcionarios públicos y fuertes recursos materiales.

La actuación de la Policía de San José, encabezada por William Martínez, debería ser seriamente revisada por las autoridades ministeriales. Parece que de exprofeso se han dejado de lado algunos aristas de este caso que podrían ser cruciales para avanzar hacia su esclarecimiento. Reconstruir la actividad diaria y forma de vida de Pistón, sin dudas podría aportar elementos para comprender su accionar y acotar la búsqueda de las  mujeres desaparecidas. Abigeato y faena clandestina parecen ser la punta de un iceberg gigantesco, que la Policía de San José no quiere ver. En Rodríguez es vox populi. Ahora salen a la luz enormes cantidades de desechos de ganado que se depositan a cielo  abierto (fotos) y que además con elementos para reducir esos volúmenes, por ejemplo quemados con neumáticos. Desperdicios de ganado enterrados en bolsas plásticas pretendiendo ocultar la faena clandestina y posiblemente abigeato. Si en Rodríguez, históricamente,  existe un sistema corrupto de abigeato y faena clandestina, que está organizado para hacer desaparecer – o al menos reducir – las pruebas de la muerte de ganado a gran escala, no sería dificil hacer desaparecer un cuerpo humano cada 15 años.

Quizá la desidia de la policía en hacer su trabajo, tenga su raíz en su relación con toda esta actividad clandestina de abigeato y faena. Quizá para ocultar su vista gorda, prefieren no escarbar en la desaparición ya no de una, sino de dos mujeres. Pero esta inacción policial podría ser más grave aún, mucho más grave y podría tener derivaciones importantes.

Ya en este punto, es imperioso que se organice una mesa de trabajo que reúna a todos los ambientes públicos, así como  a los vecinos, para organizar la investigación y la enorme cantidad de datos que se han reunido y que hasta ahora no se han analizado en su conjunto.

Esta búsqueda solo aportará algo si hay un golpe de suerte, sería la investigación y análisis de todos los elementos existentes lo que podría marcar un camino certero. Obviamente que ese trabajo mancomunado no puede ser dirigido por la Policía de San José, sino por actores foráneos. 

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