Entraron 50 nuevos: Preocupación por ingreso descontrolado de funcionarios a la Intendencia de San José

Por Pablo Fernández Acheriteguy

Algo está mal , muy mal en San José. El descontrol es absoluto. El Intendente José Luis Falero está fuera de control, sin rumbo en su gestión. En los últimos años se ha cuestionado reiteradas veces el ingreso a dedo de funcionarios, las tercerización compulsiva de trabajos que debería efectuar la Intendencia con recursos humanos y materiales propios.

Hay decenas de ejemplos de la mala utilización de los recursos del gobierno departamental. Aquí va uno, desde hace un mes en la plaza 33 hay una empresa privada realizando la poda de los centenarios plátanos. La empresa llega cada día con un camioncito y dos operarios. El trabajo se adjudicó sin licitación. En cada jornada de poda, la Intendencia envía un camión con grúa para que el operario privado pueda llegar a las ramas para cortar con una motosierra, también para llevarse las ramas la Intendencia manda otro camión, además hay un camioncito nuevo de la Intendencia, doble cabina, que traslada a cuatro funcionarios de la Intendencia para cargar las ramas y los troncos. La Intendencia pone, una grúa, un camión de carga, y un camioncito pequeño, junto a cinco funcionarios y los tres respectivos choferes. La empresa privada manda un camioncito con dos operarios. Hay quienes dicen que la motosierra también es de la Intendencia. La empresa privada se lleva los troncos, que le cargan los funcionarios municipales. ¿Por qué la Intendencia contrata una empresa privada? ¿no tiene un funcionario que sepa manejar una motosierra? ¿Para qué tiene una Dirección General de Paseos Públicos, antes llamada “Parques y Jardínes”?

¿Cuánto estará costando esta poda en plaza 33?. Poda que se aplica para tratar de frenar la fuerte incidencia de los tordos. Poda que se activó pues la frondosidad de los árboles hacía inútil el uso de la linterna láser para espantarlos. Una linterna que algunos aseguran tuvo un costo superior a los 3.000 dólares. Una costosa linterna que ya tiene una alternativa mucho más barata. En la tardecita cuando los tordos llegan en grandes bandadas a la plaza, también aparece un funcionario especialmente dedicado a manipular la linterna de rayo verde. En los últimos días  en ese horario se ha vuelto habitual escuchar un frenético y esporádico golpeteo. El funcionario con la costosa linterna en un mano, golpea una botella plástica de refresco contra lo bancos o recipientes de basura. Al parecer el sordo golpeteo de la botella es más efectivo que la linterna, o por lo menos un complemento austero. Ingenio vs tecnología.

Pero entre las tantas cosas que se observan mal en la administración falerista, hay una que ha causado suma sorpresa incluso dentro de la ya atónita estructura municipal.  El ingreso de funcionarios se ha transformado en algo constante, por oleadas que acomodan en el gobierno departamental a familiares y amigos de funcionarios y jerarcas. En la actualidad es muy difícil, casi imposible encontrar algún funcionario que ya no tenga al menos un familiar dentro de la Intendencia. Hasta el polémico y controvertido asesor de Ordenamiento Territorial Alexis Bonahon, logró que su pareja fuera “elegida” para ingresar a trabajar a la Intendencia. La mujer ingresó hace pocos días y fue asignada como “zafral” a la ciudad de Rodríguez, recibiendo los beneficios correspondientes, por ejemplo “viáticos”. Pero este caso no es el único. Hijos/hijas, hermanos, maridos, esposas de funcionarios han terminado la misma suerte de ser “elegidos” para empezar a cobrar sueldos de las arcas municipales. Solo en los primeros días de mayo, ingresaron medio centenar de nuevos funcionarios. Medio centenar solo en mayo. Vergonzoso.  A esta patota de potenciales faleristas, se debe sumar el anterior y constate goteo de otra familiares de funcionarios que han tenido la “suerte” de ingresar a la estructura.

Para colmo de disparates, hace algunos días la Junta Departamental, rechazó la posibilidad de extender los contratos de pasantes tal como lo solicitaba el Intendente Falero. En la mayoría de los ediles primó el sentido común. Las “pasantías” son un mecanismo para dar primera oportunidad laboral y experiencia a jóvenes, no se trata de un forma solapada de meterse y enquistarse en la órbita publica. Falero considera que si. Se enojó con los ediles y los trató de “sinvergüenzas”. Una muy fea actitud de Falero, que cada día muestra más fácilmente su faceta totalitaria. Falero dijo que si los ediles no autorizaban extender las pasantías , igual haría lo que se le antoja y los contrataría como zafrales. ¿por qué no lo hizo antes de enviar la solicitud de ampliación de pasantías? Si tanto le interesa ayudar a los pasantes más exitosos, lo hubiese contratado como zafrales, que ya de paso cobran mas sueldo. La propuesta de extender las pasantías se  refería a unos 16 casos, a Falero solo le preocuparon 7 de ellos que efectivamente los volvió a contratar  pero esta vez como “zafrales”. Como principal figura de una estructura  de gobierno, la prepotencia de Falero y el poco pago a las normativas vigentes, deberían desatar la preocupación generalizada.

Sobre finales del mes de abril trascendió que una veintena de nuevo funcionarios estaban en la Intendencia; ahora se habla de medio centenar y ya hay muchos de sus nombres corroborados. 

Ya en anteriores columnas se había informado la cantidad total de funcionarios, así como su modalidad de ingreso ( la gran mayoría fue a dedo) y la calidad del relacionamiento laboral. El cuadro con estos datos está basado en información sobre finales del año pasado.   Si en el último mes se han conocido extraoficialmente unos 70 ingresos, ¿cuántos funcionarios tiene actualmente la Intendencia?. Además se debe tener en cuenta que pueden existir contrataciones de personas como empresa unipersonales o pymes.  

La normativa vigente determina que el ingreso de funcionarios a los gobiernos departamentales solo está permitido hasta un año antes de finalizar un período de gobierno. En esta semana de mayo estamos exactamente a un año de las elecciones departamentales, pero el cambio de gobierno, con la asunción del nuevo intendente se producirá en julio de 2020. En caso de que la administración Falero pretende seguir metiendo funcionarios a la Intendencia tiene plazo hasta el próximo día 8 de julio. 

Este apurón de haber ingresado de una sola vez 50 nuevos, quizá haya nacido de confundir la fecha delas elecciones con la fecha del cambio de gobierno. Lo cierto es que desde los ambientes  institucionales, políticos y hasta periodísticos se le ha llamado la atención a Falero por el ingreso irregular de funcionarios, ya sea por su cantidad como por su calidad. También es vergonzosamente inocultable que en muchísimos de los casos confirmados los “nuevos” tienen familiares directos que ya son parte de la plantilla municipal. Pareciera que en la administración Falero, para entrar a trabajar a la Intendencia un requisito indispensable es tener un familiar que la abra la puerta desde adentro. En medio del descontrol, parece que la consigna es “siga el baile…”

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