Falero ajusta clavijas en el cierre de su gestión: cortan licencias, frenan pagos y anuncia plan apurado para recuperar calles

Por Pablo Fernández Acheriteguy

En los últimos días el Intendente José Luis Falero admitió que en breve se aplicará un plan para tratar de recuperar el pésimo estado de las calles, con la finalidad de encarar el tramo final de su gestión. Actuando como vocero de la última reunión de gabinete, el propio Falero debió salir a contrarrestar el malestar generalizado por la falta de mantenimiento y obras en diversos puntos del departamento.Al mismo tiempo el jefe comunal comenzó un gira por medios de comunicación para hacer frente al malestar y justificar su postura. Falero anunció que se activarán trabajos intensivos principalmente en ciudades y centros poblados, con especial foco en la capital departamental. Abiertamente debió admitir que existe malestar en la población aunque no perdió oportunidad de atribuir intencionalidad política en las críticas. Sin embargo imposibilitado de negar el malestar, sobre todo por los gruesos cuestionamientos por el mal estado de las calles, Falero prefirió explicar que su gestión trae un año de atraso por el temporal del año 2016. Una justificación débil ante el fuerte nivel de críticas de la población.

Políticamente Falero procura encarar el tramo final de su mandato como Intendente mostrando una supuesta solidez en su gestión ya que tiene un doble desafío: por un lado salir del sillón de Intendente con un imagen mejorada, pero además, simultáneamente deberá respaldar la candidatura de su sucesora Ana Bentaberri para las elecciones de mayo próximo. No es sencillo el panorama para Falero, pues primero se juega a “todo o nada” el próximo 24 de noviembre: Si Lacalle Pou no gana la presidencia, Falero se queda sin la posibilidad de asumir su suplencia en el senado y además se dificulta su inserción en un eventual equipo de gobierno con un cargo en la OPP. Si Lacalle Pou gana, de cualquier forma Falero debe tratar de cerrar con prolijidad sus diez años al frente del gobierno departamental de San José, que ha estado plagado de críticas de todo tipo tanto desde lo netamente político, como lo institucional, lo  económico y financiero y hasta con cuestionamientos legales a su gestión. Por si todo esto fuera poco, para estar en la consideración de ocupar cargos de responsabilidad en una presidencia de Lacalle, Falero no puede seguir desatendiendo lo meramente comunal en la administración del departamento, si es que quiere que Bentaberri pueda surcar una campaña medianamente firme para que el falersimo siga al frente del gobierno departamental. En ese camino de buscar corregir su gestión, la menos en apariencia, primero que nada, el intendente Falero debe cerrar este año 2019. Algunos números de la administración Falero ya son irreversibles e insalvables, por ejemplo el millonarios déficit que vienen acumulando año tras año en su administración. Falero cerrará su carrera de Intendente con más de 500 millones de pesos acumulados en un déficit histórico para el departamento de San José, como nunca antes se había registrado. El 2018 fue el primer año que Falero pudo mostrar superávit, con apenas 20 millones de pesos. Tal monto, que fue presentado con bombos y platillos, es insignificante para el presupuesto anual de la Intendencia que ronda los 1.700.000 millones de pesos anuales. Muy seguramente Falero debe tener una aguda preocupación para mostrar otro cierre con superávit, principalmente en su último año como Intendente.

Desde el propio ambiente político y técnico se explicó que el superávit del 2018 se logró en base a un enlentecimiento de las obras más que un ahorro real en favor del equilibrio de las cuentas públicas de San José. También se adjudica a la paralización de tareas de mantenimiento de calles y caminos, o en reducir el nivel de inversión general en trabajos de la Intendencia. En estos momentos donde es notorio que hay obras que vienen paralizadas desde hace meses ( en algunos casos un año), ya sea en la reparación de calles y caminos o en otros proyectos tales como el ex Estadio de Baby Fútbol, devenido en “cancha mejorada”. Esa obra incrustada en el Parque Rodó, está trancada desde hace meses y con apariencia de abandono. Otro ejemplo es el ya famoso “Polideportivo”, pues se desconoce el más mínimo trabajo en su concreción. Pero además hay ejemplos como ocurre con las calles al Este de avenida Oribe; las calles perpendiculares han tenido un muy lento avance que se vio interrumpido el año pasado y ahora ya están siendo reparadas, cuando ni siquiera han sido inauguradas. Las paralelas a Oribe, hacia el Este, vienen muy demoradas y su estado es lamentable, porque se le retiró el bitumen existente para dejarlas en balasto pelado, sin que exista una mínima señal de terminarlas. La empresa encargada se retiró para atender obras en otros departamentos y parece que en esta reactivación que anunció Falero regresará a completar el trabajo.

Otro aspecto que también preocupa en la interna de la Intendencia con el objetivo de cerrar el 2019 con números lo más equilibrados posibles, refiere a la necesidad de mostrar trabajo en obras con el pago a los proveedores y además hacer frente a los compromisos con los propios funcionarios cuando se viene, no solo el cierre de año sino también las licencias del grueso de los funcionarios.

Con respecto al pago de proveedores ya hay versiones que señalan que la Intendencia ha enlentecido el cubrir sus deudas con productos y servicios ya consumidos. En buen romance la Intendencia ha frenado el pago a proveedores, según fuentes del propio gobierno departamental. Esta situación no resulta novedosa, porque durante la administración Falero ha sido una constante, que en el cierre de cada año, los pagos se frenan, como si fuera una mecánica de ajuste administrativo.

Pero en las últimas horas, tras el anunció del Intendente Falero que retomará un plan de obras para la recuperación de las calles, se conoció una comunicación interna que ha generado preocupación en algunos ambientes de trabajadores de la Intendencia. Este anunció de Falero de “ponerse las pilas” en obras se adopta pocas semanas antes de iniciarse la famosa Licencia de la Construcción  que paraliza los trabajos hasta mediados de enero. Pero la pregunta es ¿cómo es posible lanzar un intenso ritmo de trabajo si el personal (público y de empresas privadas ) reduce a niveles casi nulos su actividad desde mitad de diciembre hasta mitad de enero?. Falero ha venido negociando con empresas contratadas para que , por lo menos, mantengan su actividad hasta terminar diciembre. Con ese plan de trabajo ganaría quince días más de recuperación de calles, pero por otro lado también debería frenar licencias entre los propios funcionarios de la Intendencia en la Dirección de Obras. En ese sentido, según pudo saber Visión Ciudadana , ya se comunicó una orden interna de Obras en la que se comunica que no habrá licencia de la construcción y que por ello se reorganizará el trabajo en ese sensible sector del gobierno departamental. Esta medida, que ya causó preocupación entre los trabajadores, tiene un doble impacto en favor de los intereses de Falero: por un lado podrá mantener un buen ritmo en este plan de trabajos que anunció sorpresivamente y por otro también reduce sensiblemente el dinero que debería desembolsar para pagar las licencias de todos los trabajadores que entran en asueto. La circular que se comunicó a los obreros dice: “Funcionarios, esta Dirección de Obras  cumple en informar que este año el período de licencia no será como en años anteriores del 23 de diciembre de 2019 a enero 2020. Por más información y evacuación de dudas dirigirse a la Oficina”. Clarito. Fuentes consultadas indicaron que se contemplarán situaciones especiales que sean planteadas ante la respectiva dirección, lo que posiblemente refiera a la necesidad de mantener determinado nivel de actividad, lo que impedirá que todo el personal puedan gozar de su licencia. Las fuentes consultadas indicaron que es una medida delicada que agravaría la problemática existente por la falta de personal suficiente en las cuadrillas de trabajo y la acumulación de días de licencia que algunos funcionarios vienen acumulando. Al parecer Falero ajusta las clavijas, a sí mismo y a toda la estructura que por ahora gobierna. Buena actitud, lástima que solo le queden unos meses de gestión. 

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