Falero dibuja minúsculo “superávit” en Rendición de Cuentas pero el descontrol se afianzó en la Intendencia de San José

Por Pablo Fernández Acheriteguy

 En plena veda electoral, el pasado viernes, el Intendente José Luis Falero encabezó una conferencia de prensa para anunciar que la Rendición de Cuentas sería enviada a la Junta Departamental. Nunca antes durante sus nueve años de gestión el Intendente había convocado a conferencia, lo que delataba alguna particularidad en esta ocasión. Previamente Falero había deslizado que los resultados serían más alentadores. Así fue, horas antes de que realizara la Elección Interna, Falero, anunció que el ejercicio 2018 había arrojado “superávit”. Sería la primera vez en todos sus años de gestión; nunca antes Falero había logrado equilibrar las finanzas, acumulando 14 millones de dólares de deuda, es decir déficit. El “superávit” que anunció Falero  fue de 20 millones de pesos , algo más de 500.000 dólares. Lo que Falero festeja como “superávit” es una cifra similar a las pérdidas que ha arrojado la Fiesta del  Mate  en las últimas tres ediciones. Rápidamente, los medios de comunicación, repitieron con matices, el discurso oficial.

Lo que Falero mostró con los números del 2018, no fue un superávit, pues el millonario déficit acumulado sigue estando ahí, se sigue debiendo, sigue siendo deuda. No es superávit. Simplificando el ejemplo, es como que una familia con 100 pesos sobre la mesa diga, “este mes tuvimos superávit”, cuando no pagó el alquiler, ni a factura de UTE y OSE, por un monto total de 15.000 pesos.  ¿Hubo superávit en esa familia? A todas luces, no. Falero anuncia un superávit de 20 millones de pesos, cuando aún tiene deuda y compromisos financieros sin pagar por más de 400 millones de pesos.  Algo similar le pasó a Daniel Martínez, cuando siendo Intendente de Montevideo, anunció superávit y el Tribunal de Cuentas lo corrigió contradiciéndolo, debido a la deuda que acumulaba la administración montevideana. Este caso es exactamente igual.

Pero al pasar los días, transcurridas las elecciones que monopolizaron la atención de la prensa, la población, las instituciones y la dirigencia política, se empiezan a conocer detalles de la Rendición de Cuentas de Falero. En el anuncio caprichoso de “superávit” se podría entender que la Intendencia había mejorado el uso de los recursos, que había trabajado con mayor austeridad, funcionando con prolijidad, pero no. Los números  aportados por el falerismo muestran que el “superávit” anunciado por Falero solo se basa en una  mayor recaudación durante el 2018. Por ejemplo, los 20 millones de pesos que Falero dice que le sobraron el año pasado, es en buena parte lo que aumentó la recaudación por la cuestionada Tasa de Alumbrado. En 2017 la Intendencia recaudó  47 millones de pesos y en 2018 fueron 63 millones por tasa de alumbrado. En realidad la recaudación aumentó en prácticamente en todos los rubros.  Aumentó la recaudación por  contribución urbana, contribución rural, patente y obviamente alumbrado. También aumentaron lo recursos que llegan desde el gobierno nacional como devolución al departamento de San José; en este caso en el año 2018, la administración Falero recibió 42 millones de pesos más que en 2017. Por Contribución urbana la recaudación creció en poco más de dos millones de pesos; por el tributo inmobiliario rural fueron más de seis millones, por alumbrado 16 millones y por patente sumó más de 70 millones por encima del 2017. En total la Intendencia en 2018 recibió 139 millones de pesos por encima del año anterior. Pero solo “sobraron” 20 millones que Falero mencionó equivocadamente como “superávit”. Esto se explica porque la salida de dinero de las arcas municipales también creció considerablemente. Siguieron entrando nuevos funcionarios a dedo, lo que representó un gastó que creció de  496 millones a 550 millones; es decir, en 2018 la Intendencia gastó 54 millones de pesos  más que en 2017. Los gastos de funcionamiento también crecieron 14 millones, llegando a la friolera de casi 400 millones de pesos. El rubro “inversiones”, de dudosa eficacia, creció en 25 millones de pesos. Lo de “dudosa eficacia” se refiere a que no hay un reflejo que permita ver obras nuevas o simplemente de mantenimiento, que justifiquen el gasto de 600 millones de pesos.  NI siquiera se observa la inversión en nueva maquinaria o vehículos de la flota municipal.

Es decir que en el mundo de Falero, hubo superávit, pero en realidad solo frenó por ahora el crecimiento de la deuda multimillonaria que generó en su gestión.  La expresión de “por ahora” está ligada a que el Intendente sigue al frente de una administración que no ha logrado frenar el gasto descontrolado, y para colmo, ya solicitó un nuevo préstamo millonario que duplicará la deuda que ya existe. Hay que tener en cuenta que ya está en camino de aprobación un nuevo endeudamiento por otro 700 millones de pesos en el fideicomiso por el saneamiento de Ciudad del Plata. Estas cifras inequívocamente muestran que en el 2018, la administración Falero siguió adelante con sus características habituales, gastar muchos y mal; ni siquiera se logró bajar los gastos por el contrario siguieron creciendo. Estos datos, no surgen de un análisis o especulación; estos datos se desprenden de los números reales que aportó el propio Falero en su documento de Rendición de Cuentas. La multimillonaria deuda que ha generado Falero por primera vez en la historia del departamento, lejos de reducirse seguirá aumentando. A modo de comparación que ejemplifica,y muestra la pequeñez real del anuncio de Falero, hay que observar el gasto de la Intendencia. La cifra de 20 millones de pesos que Falero calificó de “superávit”, y hasta se felicitó por ello, no alcanza para pagar medio mes de salarios de los funcionarios. En promedio cada mes la intendencia gasta casi 46 millones de pesos en las  remuneraciones de sus funcionarios.  

La situación de la Intendencia es grave, muy grave. Más allá de que un sonriente Falero diga que no hay problemas y que todas las críticas están motivadas por intereses políticos, la verdad muestra con solidez justamente lo contrario, que no hay motivos para alegrarse. Solo un cínico podría alegrarse de dejar un intendencia con deuda por millones de dólares cuando la agarró sin deudas, con obras y un sistema de mantenimiento eficaz y hasta con un “colchón” millonario. Falero no dejó nada de aquellas virtudes institucionales que tenían históricamente las administraciones municipales de San José y solo la deja fuertemente endeudada, sin obras, sin mantenimiento serio, sin flota, con decenas de nuevos cargos y con una larga lista de suspicacias sobre la transparencia. Pero Falero ya está en retirada de la Intendencia soñando con un sillón en el senado o en otro lugar fuera de San José; el problema será de la persona que ocupe el principal cargo del departamento a partir del año próximo.

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