Intendencia con el agua al cuello: Salvavidas denuncian que San José es el departamento con mayor precariedad

Por Pablo Fernández Acheriteguy

Mientras que las jornadas calurosas se están haciendo sentir en este mes de noviembre, la Intendencia anunció que los salvavidas bajarán a las playas el 14 de diciembre y que las piscinas estarán funcionando a partir de los primeros días de enero. La población ya está concurriendo a las playas y observa con atención la apertura de las piletas públicas, que otra vez viene demorada.

Los balnearios del departamento de San José, han tenido una fuerte afluencia de público en los últimos fines de semanas, debido a las altas temperaturas que se han comenzado a afianzar. En los últimos días ya se vienen superando los 30 grados con jornadas muy soleadas, lo que ha permitido la concurrencia de bañistas a los principales balnearios del departamento. En las últimas horas la gremial que reúne a los salvavidas de San José, que trabajan para la Intendencia emitieron una declaración pública, planteando su preocupación por la planificación respecto al comienzo de la temporada. Según trascendió la intendencia hizo circular una comunicación oficial donde señala que “la temporada arranca el 14 de diciembre y termina el 15 de marzo”, en las  playas. Mientras que el servicio de seguridad de guardavidas en las piscinas recién se activará en enero.

Los funcionarios agremiados emitieron un comunicado que expresa: “AVISO A LA POBLACIÓN. De cara a una nueva temporada estival, el día 20 de noviembre se nos notificó que la fecha de comienzo de la temporada 2019-2020 será el día sábado 14 de diciembre y además la misma será más corta que la anterior. Esto no solo afecta el servicio, que es zafral, sino que desestima nuestro trabajo como profesionales, afecta nuestra planificación económica anual y nos hace retroceder con los arreglos ya pautados en reuniones bipartitas, perjudicando más nuestro esfuerzo para seguir intentando vivir de esta profesión tan apasionada por nosotros y tan necesaria para los usuarios activos de todos los espejos de agua. Debido a las altas temperaturas que se están manifestando en las costas del departamento, el comienzo tardío de la temporada y la preocupación de los oriundos de la zona (vecinos, empresarios y comisiones de fomento), se recomienda a todos aquellos que asistan a los balnearios de San José extremar las precauciones a la hora de concurrir a la playa, no ingresar solos al agua y tener especial cuidado de los más pequeños. Cabe destacar que brigadas de otros departamentos como Montevideo, Maldonado, Rocha, Canelones ya comenzaron sus tareas de prevención y rescate en sus respectivos balnearios. Esperamos que estos hechos sean solo un error de coordinación, estamos a la espera de una reunión con el Intendente José Luis Falero para poder aclarar la situación actual”.

Este “Aviso a la Población” de los salvavidas fue emitido en la mañana del jueves y para la noche hubo una asamblea donde se comenzaron a analizar las posibles medidas para revertir la situación. El departamento de San José presenta una situación de mayor precariedad que en el resto del país, en diversos aspectos que vinculan al servicio de guardavidas. Las carencias detectadas en San José abarcan desde la remuneración de los salvavidas hasta la preparación que requieren.

En otros departamentos, los salvavidas tienen un entrenamiento remunerado en los dos meses previos a la temporada. En San José no se paga por el tiempo de necesario entrenamiento, es el único caso de todo el país. En Maldonado los salvavidas deben cumplir con tres sesiones semanales de entrenamiento por lo que cobra un salario de 14.000. En el mes de noviembre ya están en funciones y cobran 26.000 de salario. Trabajan efectivamente desde el 1 de diciembre hasta el 31 de marzo, cobrando un salario mensual de 57.000 pesos. También incluye la Semana de Turismo.  En Salto, los salvavidas tienen dos meses (octubre y noviembre) de entrenamiento oficial que se les remunera con 18.000 pesos mensuales. La temporada arranca el primer día de diciembre con un régimen de 40 horas semanales, cobrando horas extras.

En San José, no hay remuneración por el período de entrenamiento y la temporada de trabajo es sensiblemente menor a otros lugares del país; pero además el salario percibido es menor. Los salvavidas de San José son los que cobran menor salario del país, pero también por la planificación , también son los que trabajan menos tiempo; solo cobran un mes completo ( enero) que les remunera unos 40.000 pesos.  En total el servicio de salvavidas reúne a 29 funcionarios en San José. Una veintena de ellos comenzarán a trabajar el 14 de diciembre y los restantes comenzarán  los primeros días enero para la piscinas de Ecilda, Parque Rodó, Picada Varela y Rodríguez.

La precariedad laboral no solo pasa por lo económico, sino que también hay cuestionamientos a la capacitación que reciben, donde perciben un nivel menor a otros departamentos. Por ejemplo, los salvavidas de San José no pueden ejercer su profesión en otros departamentos porque el Ministerio de Educación y Cultura no lo reconoce. Este carencia radica en que en todo el resto de Uruguay los salvavidas deben contar con una “formación excluyente” que dicta el Instituto Superior de Educación Física, reconocido por el MEC, pero en San José no se cumple. Esta situación deja a San José varios escalones por debajo del nivel del resto del país, pero también a los salvavidas maragatos les limita seriamente sus posibilidades laborales. Los agremiados en San José, admiten que la precariedad del servicio en general es notoriamente inferior a cualquier otro departamento.  En los últimos años la asociación de salvavidas de San José se ha integrado a la gremial nacional y procura dotar de mayor exigencia en la preparación de estos funcionarios y en mejorar los niveles de capacitación, así como en lo relativo a lo económico y a la efectiva cobertura de balnearios y piscinas. 

La baja consideración que el vital servicio de salvavidas recibe en el departamento, parece ser un simple reflejo de la debilidad en las políticas generales en materia de turismo. Cuando se conocen las serias carencias en este tipo de servicios, se refuerzan los cuestionamientos a la obsesión de la administración Falero por contar con “playas certificadas”. La Intendencia parece estar con “el agua al cuello”.

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