¿Keanu Reeves en San José?: Arranca otra Feria de Promoción de la Lectura y el Libro

Por Pablo Fernández Acheriteguy

Indudablemente, la Feria de Promoción de la Lectura y el Libro, ha sido un excelente idea para posicionar al departamento de San José en una agenda nacional de actividades de corte cultural. Ya son 14 años de esta “Feria” que ha ganado prestigio, fundamentalmente en base a las figuras invitadas que edición tras edición son invitadas. Con aciertos y resbalones, los años han transcurrido con casi imperceptibles ajustes en su concreción.  Está claro que disponer de recursos públicos para actividades de promoción cultural, se trata de un “inversión” y no un gasto. Pero aún así se requiere que esa “inversión” esté sustentada en sólida transparencia así como en un justo y coherente uso de esos dineros. (Solicito encarecidamente que los “intelectualoides”, comprendan que no criticaré el espíritu del evento, sino la forma en que se gasta el dinero de todos)

Se podría debatir, criticar y proponer; aplaudir como focas, o abuchear como ciegos opositores, siempre que el resultado permitiera afianzar un evento en beneficio de todos, que vaya mejorando edición tras edición. Bienvenida debería ser el debate, la crítica y obviamente, las propuestas. Lamentablemente, no se han habilitado tales instancias, ya sea para evaluar cada edición, como para proyectar la siguiente. Los sanos debates deberían estar encadenados, por lo menos, a rendiciones de cuentas y diagnósticos  sobre cada “Feria” sea en los objetivos previos planteados, como en la “inversión” efectuada, así como en los “resultados” alcanzados.

En San José tenemos muy malas experiencias en eventos donde la Intendencia es la protagonista de la organización. La Fiesta del Mate es un clarísimo ejemplo. El análisis de la Feria del Libro debería estar contemplada con el mismo celo en lo que refiere al uso de los recursos y dineros públicos.

En la Fiesta del Mate, con el argumento que se trata de un evento popular que rescata tradiciones, se ha terminado generando un incontrolable despilfarro, acumulando una pérdida millonaria, sin justificación seria.  La Feria del Libro debería tener el mismo tratamiento en el análisis y control no solo de la opinión pública sino de los propios ambientes del gobierno departamental, con fundamental protagonismo de la Junta Departamental. Ambos son eventos de neto corte cultural, pero en algunas ambientes parece que lo relativo a los libros, perteneciera a una elite culturosa o intelectual que lo aleja del control público. A la Fiesta del Mate lo actores políticos y de gobierno se disfrazan a tono, con cómodas prendas de aire gauchesco; para la Feria del Libro se impone la etiqueta, ya sea con trajes y corbatas  o con vestidos de gala y taco alto. Quizá se trate de una concepción  que pretende diferenciar la alcurnia de uno y otro evento.  En lo que refiere a la utilización de los dineros públicos, tanto Fiesta como Feria son lo mismo. Son una notable oportunidad de calificar, cualificar y cuantificar, la eficacia y eficiencia en la gestión de tales actividades y el uso de los dineros.

En este año 2019, con la edición 14 de la Feria del Libro casi pronta para comenzar, todavía no se han publicado los datos económicos de las licitaciones llamadas y que evidentemente ya están adjudicadas. En cada edición de la Feria dl Libro, es impacto más notorio lo provocan inocultablemene las carpas que se montan sobre la plaza 33. La pregunta más repetida cada año es la misma: ¿Cuánto cuestan las carpas?. Hasta la tarde de ayer, no se pudo llegar a la cifra de este año, a pesar de que las licitaciones se publicaron en la web “Compras Estatales”, pero no así la adjudicación definida por la Intendencia, a pesar de que las carpas ya están armadas desde hace más de una semana. Flojitos de transparencia, algo ya habitual en San José.

Sin embargo, se buscó información de años anteriores, lográndose acceder al costo del arrendamiento de esas carpas blancas que monopolizan el paisaje del centro maragato en cada edición de la Feria del Libro.

Se detectaron dos llamados diferentes que indudablemente resultan complementarios en cada edición de la Feria del Libro. Por un lado se ha llamado a firmas interesadas para el “Montaje y Logística” de la Feria del Libro y por otra parte el “montaje de carpas y estructuras” para ese evento. En el año 2017, cuando se realizó la edición 12 de la Feria del Libro, por concepto de “montaje y logística” se pagaron 660.000 pesos, mientras que la licitación para el alquiler de las carpas se adjudicó por 1.180.000 pesos. En esos dos llamados vinculados al aspecto de mayor visualización de la Feria del Libro 2017, montaje general, logística y carpas, la Intendencia destinó  1.841.393 pesos, aproximadamente  unos 50.000 dólares, a la cotización actual.  Las cifras del año pasado con la edición 13 de la Feria del Libro en 2018, las cifras por estos dos conceptos son similares.  Por concepto de “montaje y logística” se gastaron en un empresa  531.383 pesos y por las carpas la cifra fue de 1.240.000 pesos. Total 1.771.521 pesos, aproximadamente otros 50.000 dólares. El año pasado se debe agregar un gasto que no se detectó en 2017: “Organización, administración y venta de publicidad” para la Feria del Libro, que demandó una erogación de 250.000 pesos a la intendencia. Sumando este novedoso concepto la cifra de la Feria 2018 por estos tres conceptos llegó a los 2.021.521 pesos.

Resulta absolutamente lógico pensar que el gasto en montaje, logística y carpas para esta edición 14 que comenzará en los próximos días, será similar a los anteriores años, es decir en el entorno de los 50.000 dólares. La Intendencia ya lleva 14 años  pagando por el alquiler de estas estructuras, así como por montaje y logística, fácilmente se podría calcular que ya se han “invertido”, solo por estos conceptos, unos 20 millones de pesos, es decir más de medio millón de dólares. En tiempos de cinturones apretados, de proclamada austeridad, de supuesta optimización de gastos, ¿no sería bueno pensar en que la Intendencia compre una carpa por año para evitarse el costos alquiler?. Ya en la edición 14 de  este 2019, se podría haber logrado el objetivo de no tener que recurrir al alquiler de estas estructuras. Además esas carpas ya no tendrían el uso exclusivo de la Feria del Libro sino que la intendencia podría ahorrarse el alquiler de carpas y estructuras en otros tantos eventos que se realizan en el año. Inclusive hasta podría haber mandatado a sus áreas de arquitectura y talleres para construir réplicas de estas grandes carpas, para evitarse el continuo alquiler para los eventos. ¿NO es esa una forma de optimizar el uso de los dineros públicos? ¿No es esa una forma de optimizar los recursos técnico y humanos propios que posee la Intendencia? ¿No sería una forma lógica y natural de administrar mejor los recursos que aportan todos los maragatos? Se imagina que usted fuera todos los años a acampar y en cada licencia alquilara un carpa. ¿No sería mejor , sabiendo que va a necesitar esa estructura, comprar o construirla, para destinar el dinero “por alquiler” a mejorar su estadía?.

Con sobrados argumentos para desconfiar en la forma que se usan los dineros públicos, ha llegado el momento que la Feria del Libro reciba el mismo tratamiento de atención  que se le ha dado, por ejemplo a la Fiesta del Mate. Llegó la hora de conocer en profundidad cuales son los costos totales de esta “inversión en cultura”. Muy probablemente para el año 2020 se pueda lograr un uso más óptimo de los dineros alcanzado un mayor y mejor evento que potencie la calidad del departamento. ¿No?

Sería buenísimo conocer cuanto se gasta en horas extra y viáticos  de funcionarios; también el gasto que representa hospedar y alimentar a decenas de invitados, así como cuanto cuesta el despliegue técnico de sonido, video etc… muy probablemente con muchos ojos mirando esos gastos y muchas cabezas pensando en mejorarla, se podrían lograr resultados maravillosos para el departamento. El desafío no es promocionar los libros que ya están escritos, sino en generar el contexto para que en el futuro se puedan publicar muchos libros más, para beneficios de todos, sin distinción.

La inquietud nace del notorio despliegue que se ha visto en las últimas semanas en unas pocas manzanas del centro de San José de Mayo. Desde la instalación de carpas , hasta el recambio de baldosas, la pintura de bancos y ornato, la colocación de florecillas por todos lados y hasta el recambio total de luminaria, entre otros trabajos que son motivados y precipitados por una nueva edición de la Feria. En Montevideo dicen que Keanu Reeves (protagonista de Matrix) produce una película que montará escenografía en la Plaza Independencia. En San José, ¿es la Feria del Libro el marco para montar una escenografía en el centro de la ciudad?…  ¿quién sería el Keanu Reeves maragato?…

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