La década empeñada: Descontrolada gestión de Intendente Falero impactará en futuros gobiernos de San José

Por Pablo Fernández Acheriteguy

La gestión que José Luis Falero ha tenido al frente de la Intendencia ha sido absolutamente deficitaria. Falero, ocupa el cargo de Intendente desde el año 2010 y el déficit se ha ido acumulando no solo en los económico, sino también en gestión, ya sea por la precariedad de las obras, o el despilfarro en el continuo ingreso a dedo  de funcionarios. Ya al segundo año de su mandato (2012), se empezó a advertir públicamente del debilitamiento de las cuentas de la Intendencia. En aquellos tiempos, Falero se hacía el enojado y negaba la existencia de déficit o problemas de solvencia. El tiempo fue pasando y aquellas críticas iniciales se confirmaron. Falero fue trocando su aparente seguridad al negar déficit, en un actitud más furibunda y un tono más ofuscado. Lo que no cambió en estos nueves años es su absoluta falta de austeridad y de obras; toda la gestión está signada por la improvisación y los parches. Una gestión que comenzó no solo con una Intendencia al día en sus compromisos, sino también con sus cuentas equilibradas y hasta con un “colchón” de 15 millones de dólares. Además en materia de infraestructura el departamento tenía un sistema de mantenimiento de caminería que funcionaba, al igual que  lo relativo a la recolección de residuos, por ejemplo. Es decir, no había grandes problemas que enfrentar, ni  económicos, ni en funcionamiento. Falero, no solamente se devoró el “colchón” sino que además no ha podido avanzar sólidamente en mejoras de infraestructura, ni siquiera en el mantenimiento de lo que ya existía. Para colmo de males, su descontrol en el gasto comenzó a generar déficit y por si todo esto fuera poco, debió endeudar a la Intendencia. El gobierno departamental de Falero ha llegado a tal punto que en la última rendición de cuentas, el Intendente y sus acólitos, se alegraron públicamente que el déficit anual solo había llegado a los 36 millones de pesos… SOLO  36 millones. Una cifra de muy dudosa credibilidad, con maquillaje y todo, Falero debió admitir casi 40 millones de números en rojo en el año 2017.

En estos años Falero ha recurrido a solicitar préstamos de todo tipo. Tuvo algunos fracasos que no fueron acompañados por la Junta, que lo desencajaron, pero su insistencia y argucia  le permitió encontrar mecanismos para lograr nuevos créditos. En 2014 logró que la Junta le aprobara un préstamo del Banco República y un fideicomiso de República Afisa; para el 2017 accedió a otro préstamo denominado “Duodécimo” , que lo pagaría a corto plazo. A los tres meses ya había devuelto aquel dinero, lo que dejó en evidencia el serio problema de liquidez que tenía a finales del 2017. Por tres meses pagó unos 200 mil dólares de intereses. Ahora ya tiene cocinado un nuevo fideicomiso, esta vez por 15 millones que con la financiación a 10 años , superarán los 20 millones de dolares.

 En 2014 la excusa fue la necesidad de realizar obras en Ciudad del Plata. Los dos préstamos solicitados simultáneamente superaron los 7 millones de dólares. Al BROU le pidió 2.500.000 de dólares que comenzaría a pagar en 2015 con cuotas durante  ocho años. Es decir , que ese préstamo  se seguirá pagando hasta el  año 2023, por lo menos. El fideicomiso 2014 era por 4.700.000 dólares, se pagará hasta el año 2024. Estos préstamos del año 2014 tiene un serio problema ya que hasta el día de hoy se cuestiona la falta de obras en Ciudad del plata, es decir aquel millonario préstamo no tuvo un reflejo en aquella ciudad.

Ahora, tomando como excusa el inicio de las obras de saneamiento en Ciudad del Plata, Falero propone un nuevo fideicomiso. El Frente Amplio San José ya anunció que lo votará favorablemente. El proyecto de este nuevo fideicomiso ya ingresó a la Junta con todos sus detalles. Esta vez serán inicialmente 15 millones de dólares que se estarán pagando hasta el año 2029, por lo menos. Es decir Falero dejará endeudado a los próximos dos Intendentes.  La mayor herencia de Falero será una década empeñada. Ya no se trata del descontrol del gasto en estos años de falerismo, ni de la precariedad de una gestión que deja todo por hacer, sino que el despilfarro de la administración Falero, compromete el futuro, por lo menos por los próximos diez años. Vergonzoso e irrefutable.

Hasta ahora la Intendencia se comprometió a pagar cuotas bimestrales de los préstamos que ha adquirido (las cuotas se pagan en los meses de enero, marzo, mayo, julio, setiembre, noviembre de cada año). El nuevo fideicomiso se pagará en cuotas en febrero, abril, junio, agosto, octubre, diciembre, esas cuotas bimestrales solo cubrirán los intereses generados, ya que en febrero de cada año se pagará una “amortización” del préstamo, es decir una cuota grande. La situación en el próximo período será comprometida por estos acuerdos, pues a partir del 2022 todos los meses coincidirán cuotas por todos los prestamos ya asumidos por Falero ( sin contar el fideicomiso en trámite). Ya en este año 2019, la Intendencia debe pagar más de 25 millones de pesos, lo mismo se repetirá hasta el año 2024 (en el 2025 la cuota se reduce ). De acuerdo al propio proyecto que la Intendencia envió a la Junta en estas horas, ya el año próximo (2020) se empieza a pagar. Un detalle importantísimo es que los montos a pagar en cada año hasta el 2030 son diferentes. Casualmente en el último año de Falero ( gobernará hasta mitad del año próximo) se pagará la primera cuota, que es la más pequeña de todo el acuerdo (13  millones de pesos). Ya en 2021 el pago anual trepará hasta los 37 millones de pesos, pero después se dispara mucho más arriba. Desde el 2022 y hasta el 2030, se deberá pagar en cada año un monto promedio de 75 millones de pesos. Especialmente en el próximo ´período de gobierno , al coincidir cuotas de todos los préstamos contraídos por el Intendente Falero, la Intendencia deberá pagar unos 100 millones de pesos anuales; uno tres millones de dólares.

La gravedad de todo este legado falerista, cobra mayor dimensión si se observan las cifras  anuales de la gestión de este hijo de Capurro. Al sumar la recaudación de la Intendencia desde el 2010 hasta el 2018, se llega a la friolera de 10.000 millones de pesos (10.000.000.000), se superan los 300 millones de dólares. Viendo la realidad actual del departamento hay una simple pregunta que se impone: ¿dónde están esos 300 millones de dólares que han pasado por las manos de Falero?… ¿dónde están?. Las calles de las ciudades destrozadas y llenas de parches ineficaces ( por ejemplo pedregullo con bitumen en calles de hormigón), la caminería rural en estado lamentable, plazas y otros espacios públicos en fuerte estado de abandono, no hay grandes obras serias ( prometido polideportivo sin noticias, estadio de baby fútbol en obra paralizada, remodelación de herrera sin arrancar, etc), la flota de la Intendencia en ruinas, etc, etc. También hay que observar la grosera tercerización de servicios que históricamente cumplía la Intendencia, desde barrido, mantenimiento y seguridad de espacios  públicos, obras en general, reparaciones en flota, alquiler de maquinas, camionetas y autos, etc etc etc. Pero al mismo tiempo de ceder a privados  diferentes tareas, la cantidad de funcionarios lejos de disminuir ha venido aumentado, con la vergonzosa características de que la gran mayoría ingresan a dedo y son familiares de otros funcionarios. 

La situación es verdaderamente preocupante y lo más triste es que ya no se trata de cuestionar la pésima gestión hasta el momento, sino que el departamento quedará con cientos de carencias y endeudado hasta el 2030. Ojalá los ediles analicen seriamente este contexto y en vez de votar el simpático oportunismo electoral, tengan la responsabilidad de no ser cómplices de un futuro comprometido. 

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