Macabras amenazas a familia de Micaela Onrrubio en medio de desastrosa labor policial de San José

Por Pablo Fernández Acheriteguy

El caso de las desapariciones en Ciudad Rodríguez sigue su derrotero a golpes de suerte, más que por análisis o trabajo de investigación oficial. Desde un principio se marcó desde estas páginas que era notoria la ineptitud policial en conducir una investigación seria y profesional. Nunca fue una investigación, siempre fue una búsqueda. Esa afirmación ha quedado absolutamente comprobada. Todas las novedades que han ido surgiendo aparecieron en base al esfuerzo o al hallazgo de particulares. Incluso cuando se contó con el apoyo de otras áreas estatales (ejército, bomberos, armada, etc) la policía no supo aprovechar el importante aporte recibido, ni siquiera existió una coordinación natural que optimizara los recursos humanos, tecnológicos y materiales que el Estado dispuso. Por lo menos se debe atribuir a la falta de capacidad para conducir una movilización de recursos en un territorio de 800 kilómetros cuadrados, por lo menos falta de capacidad, ojalá que no fuera falta de voluntad.

Si bien el pésimo trabajo investigativo que encabezó desde el inicio el Jefe de Policía William Martínez, no arrojó novedades, las sorpresas no dejaron de confirmar la inoperancia. Se dijo que el rastrillaje policial alcanzó los 800 kilómetros cuadrados, pero diez días después, vecinos terminaron encontrando un envoltorio de ropa perteneciente a Pistón, que estaba oculto en un macetón a dos metros de la casa del homicida. Cuando la noticia del hallazgo explotó públicamente, desde la policía se “olvidaron” de mencionar que también había allí la canana de un arma. La ropa encontrada (zapato, camisa, canana y pantalón) estaban en un lugar crucial de este caso, en un fondo de la casa vecina a la del principal señalado; supuestamente la policía había rastrillado aquel lugar. Pasaron 20 días para que un vecino encontrara el paquete. Respecto al arma, una cosa muy llamativa ocurrió hace pocas horas, 40 días después de la desaparición de Micaela Onrrubio: la policía fue al lugar de los disparos sobre ruta 11 para tratar de encontrar los casquillos de las balas disparadas. ¿40 días después?. NO encontraron nada . Ya en un principio fue la familia la que encontró el pantalón ensangrentado de la víctima y la alfombra del auto de Pistón. Varios y diversos elementos han sido recolectados por la propia familia Onrrubio, amigos o vecinos.

Por otra parte están los propios resultados de la Investigación, en la lógica de recopilación de datos de víctima y victimario, sus movimientos habituales, sus costumbres, sus amistades etc etc. Han sido el esfuerzo de familiares y vecinos que han logrado reunir elementos. ¿La policía buscó amigos, compañeros de tarea de Pistón? La información indica que no hubo esfuerzo en reconstruir las costumbres de Pistón, solo existieron meras consultas que nada aportaron. Raro. Es raro fundamentalmente teniendo en cuenta que hay decenas y decenas de versiones fundadas que vinculan a Pistón con diversos ambientes delictivos, pero parece que no hay ningún interés en indagar por esas líneas. La familia y amigos en su trabajo de rastreo de lugares y datos, fue reuniendo testimonios muy variados en distintos puntos que permitieron recomponer los últimos días y movimientos de Onrrubio y Pistón. Así se lograron datos del acoso sigiloso que Pistón marcó sobre Onrrubio en los días previos. Así se supo del momento en que Micaela Onrruibio subió al automóvil de Pistón en Capurro. Así se llegó a testimonios de personas que presenciaron el momento en que Onrrubio intentó escapar de Pistón y fue herida por tres disparos.

Así se supo que ese día Pistón cargó mucho más combustible del que compraba habitualmente. Así se supo que le pantalón de obra encontrado escondido junto a la casa de Pistón era idéntico al que llevaba la noche de la desaparición.

Otra cosa curiosa de la policía, es que a pesar de haber conseguido el rastreo por tringulación de las antenas de empresas de telefonía movil, no lo compartió ni con la familia ni con otras fuerzas que fueron convocadas a los operativos de búsqueda. Muy raro.

También fue la familia la que descifró el recorrido y paradero final del registro de GPS del celular de la chica que ahora ha permitido concentrar la atención en la zona de Paso Ancho en el límite del departamento de Florida al norte de Rodríguez.  Fue la familia y vecinos que obtuvieron los primeros datos que vinculaban a Pistón con la desaparición de otra mujer, hace quince años atrás, Jimena Basignani.  En principio la policía descartó vinculación, más tarde cuando la fiscalía cobró protagonismo en la conducción de las gestiones en el ámbito del sistema judicial, la policía debió tomar la denuncia.  Así fueron surgiendo novedades, a impulso de particulares. También la participación de Ejército fue crucial para hacer un rastrillaje sistematizado, como debió encararse desde un principios. Los soldados encontraron un celular, un chip de celular, huellas y rastros en varios lugares que la policía no tomó con seriedad. Lo mismo ocurrió con muchísimos datos aportados por la familia. El Ejército fue un apoyo fundamental para la familia; soldados y familiares intercambiaron datos para poder avanzar en una búsqueda más optimizada y productiva.

La angustiante labor de la familia, merece un reconocimiento especial, no solo por su tesón sino también por la paciente recopilación de elementos que podría ser útiles en un investigación oficial seria. Poco ha trascendido, pero la familia además  de encontrar vertebras ( que podría ser animales, pero que en definitiva la policía nunca vio en sus supuestos rastrillajes), también encontró huesos metatarsianos ( falanges de pie humano) y hasta un cuero de oveja cosido con ropa adentro, que estaba tirado en una basurero de faenas clandestinas. Algunos de estos elementos fueron recibidos por la policía , otros no. Todo esta situación ha generado una fuerte desconfianza en la labor policial.

En esta últimas jornadas un productor encontró el celular de Micaela Onrubio tirado en un campo sobre ruta 79. Otra vez fue un particular. Tanto la familia como la policía fueron advertidas al  mismo tiempo y llegaron al lugar del hallazgo prácticamente juntos. Funcionarios de la seccional octava  dijeron a la familia que era un rastrillaje rutinario y que no había novedad, sin saber que la familia ya estaba al tanto del hallazgo y mediante fotografías que había recibido ya sabían que era el celular de su familiar desaparecida. No se entiende porque la primera reacción de la policía de la seccional octava fue negar el hallazgo del celular, pero pocos minutos después debieron admitirlo. Raro. La Policía Técnica, que había sido avisada directamente del hallazgo,  se llevó el celular.

Escalofriantes amenazas

En medio de todo este descontrol, hay un dato tan importante como grave y preocupante que se filtró a la prensa montevideana en las últimas horas: las amenazas anónimas la familia Onrrubio. En Visión Ciudadana, se sabía de las amenazas desde la misma jornada en que aparecieron pero debido a la gravedad de la situación y al pedido expreso de la familia, nada se publicó al respecto. Ahora que trascendió en medios montevideanos, se brindarán detalles que aún se desconocen y que reflejan la delicada situación.

En las tarde del sábado 27 de abril, familiares de Onrrubio que indudablemente fueron identificados a través de facebook, fueron contactados  en privado por una persona que figuraba con el nombre de “Talasoglu Goney”. Evidentemente un perfil falso, que incluso puede contener información falsa, pero las amenazas son reales. Lo pero de todo esto, es la macabra intención que implica no solo el envío de textos sino también las fotografías que acompañaban estos mensajes.

 Los textos enviados decían ( eliminamos las faltas de ortografía que aparecían): “Escuchame muy bien taradita. Poné mucha atención, sino querés que le pase nada a las hijas de Micaela Onrrubio… pero no vayas a abrir la bocota. Si la abrís te va a ir muy mal. Mis hombres están vigilándote a ti y a las niñas. Si pones atención, te diré todo lo que sé”

A partir de allí, naturalmente comenzó un intercambio de mensajes entre familiares de Micaela Onrrubio con “Talasoglu Goney”. Este anónimo agrega: “Me llegaron fotos de como mis hombres encontraron el cuerpo de Micaela. Tengo las fotos. Te las mando. Segura?”. A continuación este macabro anónimo, afirma que se “deshicieron del cuerpo”, que fue trasladada a Montevideo y que se se trata de “un larga historia”.. La familia lanza una serie de naturales preguntas al individuo anónimo, quien  termina cortando la charla con una agresiva expresión: “Oye, haces muchas preguntas, no estoy jugando niña estúpida”.

Las fotos enviadas son un tema aparte. La magnitud de su violencia hacen imposible su publicación. Son espeluznantes, pues muestran cuerpo mutilados, vísceras en bolsas plásticas, miembros amputados. Varias de ellas en campos, entre piedras o lugares agrestes.

Algunos rastreos  permitieron determinar que estas morbosas fotografías fueron extraídas de sitios de internet sobre noticias sensacionalistas de diversos países, por ejemplo alguna de ellas está identificada en Chile. Pero, aún tomando que las fotografías no son de Uruguay y mucho menos de este angustiante caso de Rodríguez, las amenazas son reales, Aunque se trate de una persona enferma que encontró en esta angustiante situación, una forma de “entretenerse” y que todo lo dicho es solo una mera fantasía, es innegable que alguien así merece el castigo de la justicia. Aunque solo sea un nabo enfermo.

Lo curioso y muy preocupante, es que la policía fue informada en la noche del mismo día en que empezaron estos mensajes y solo se tomaron medidas de corte administrativo. Se comunicó a Delitos Informáticos a pedido expreso de la familia y más tarde se dio cuenta a la fiscalía y así la denuncia por amenazas llegó más tarde a la Justicia. A nivel de juzgado, no llegaron las fotografías que acompañaron los mensajes de texto.

Lo verdaderamente preocupante es que en ningún momento se dispuso la vigilancia o custodia sobre la familia amenazada. Aunque todo puede parecer una farsa, correspondía tomar algunas precauciones, aunque la familia se hubiese negado a tener custodia. No hubo ninguna reacción policial, ni siquiera con una vigilancia reservada, silenciosa o disimulada.

Todo ha sido muy raro en este caso, pero sin dudas los mas raro de todo ha sido la actitud policial en la presunta investigación.  Como fue advertido desde un principio, parece que el caso solo avanzará en base a “golpes de suerte”.

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