Mate rojo en la Fiesta del despilfarro: desde 2017 Intendencia gastó 33 millones y perdió más de 20 millones de pesos

Por Pablo Fernández Acheriteguy

Transcurrió más de un mes para que se conocieran las cifras que arrojó una nueva edición de la Fiesta del Mate. Los números entregados por la Intendencia indican que se logró reducir la millonaria pérdida que año tras año viene arrojando este evento. Aunque se logró bajar el déficit de la edición 2019, la cifra sigue siendo muy preocupante ya que esta vez fueron unos 150 mil dólares que se esfumaron. Solo en estos últimos tres años se han perdido 680 mil dólares, más de 20 millones de pesos. El capricho continúa y el déficit se sigue acumulando. Pero hay algo que era previsible, que el déficit se iba a reducir este año, ya sea por evitar gastos o acentuar el maquillaje de las cifras finales. La presión de la opinión pública llegó a niveles muy altos y potenciaban las quejas a la malograda gestión general del falerismo al frente del gobierno departamental. Había que mostrar una rebaja en el gasto millonario.  Pero ese capricho debía seguir adelante, la Fiesta “no se toca”. Hay una pregunta que se impone en este escenario de cifras “menos malas” que en años anteriores: ¿Hay que felicitar a la Intendencia por haber bajado el déficit?. ¿Es correcto felicitar a un niño porque en esta oportunidad solo rompió dos vidrios del ventanal en vez de los diez vidrios que había roto anteriormente?. En realidad no hay nada para felicitar, pero si hay muchísimas cosas que se deben explicar por parte de la Intendencia. Quizá esta reducción en el déficit solo deja al descubierto el manejo irresponsable y displicente de los dineros públicos. Lo cierto es que los resultados económicos de este año, deberían provocar una seria revisión de los gastos millonarios en ediciones anteriores.

Los ingresos totales de dinero se redujeron, pero el mayor recorte informado vino en los gastos que demanda la Fiesta. Habría que preguntarse porqué se gastó tanto en años anteriores. Hay cifras curiosas, muy curiosas. Otra cosa curiosa es la abrupta caída en la recaudación por publicidad para los tres días del evento. Se recaudó la mitad de la publicidad que se había logrado el año pasado y eso que se contrató una empresa que contó con todo el apoyo institucional para salir a vender, entre otros a los propios proveedores de la Intendencia. Pero al tema “publicidad” habría que dedicarle un capítulo aparte, ya que se tomaron resoluciones que si bien no son ilegales, a todas luces son poco éticas y pudieron haberse evitado. Según la adjudicación de la licitación que el Intendente firmó, la empresa que “ganó” la licitación tiene como uno de sus titulares, nada más y nada menos, que al secretario del diputado Ruben Bacigalupe. Se trata de un funcionario público perteneciente al BPS, que está pasado en comisión al despacho del cuestionado legislador de San José. Éticamente vergonzoso, ya no para este funcionario – viva la oportunidad que tuvo  de vender publicidad oficial – sino que vergonzoso para el propio intendente que firmó esa resolución de adjudicación. Los ediles deberían solicitar una detalle exacto de las publicidad vendidas en estos últimos tres años y el detalle de la licitación para esa tarea que se lanzó en 2019, con los datos de los montos manejados; cuánto dinero quedó para la Intendencia y cuánto dinero se llevó la empresa vendedora. También conocer como fue el mecanismo de venta de publicidad en años anteriores. En 2018 se lograron  casi 500 mil pesos de publicidad , en 2019 fueron apenas 230. Alguien debe responder con detalles esta llamativa situación.

Los mayores ahorros de gasto en esta edición de la Fiesta del Mate se registraron, según los números oficiales,  fueron por concepto de “escenario”, “criolla” y “organización”. Respecto a personal serían notable saber si solo se refiere a funcionarios de la propia intendencia o si eso incluye a personal de seguridad, particulares contratados, etc etc.

Entre los gastos del evento que dura tres días, se detalla casi un millón de pesos en “Personal”, un volumen de dinero que debería ser explicado en mayor detalle.Solo por sacar un cuenta sencilla, si esos tres días hubiesen trabajado un centenar de personas a la orden de la organización, cada uno de ellos cobró casi casi 10.000 pesos. Cien personas contratadas por la organización ,es decir la Intendencia. Un millón de pesos por tres días.

El tema “escenario” amerita una observación independiente.Ante la presión de críticas por el gasto que generó la edición 2018, desde la propia Intendencia se anunció que el objetivo era reducir en un millón de pesos el gasto en artistas, por lo que se decidió no contratar artistas extranjeros. Alguien tiene que explicar por qué el año pasado se gastó el doble de dinero que en 2019. El año pasado por concepto de “escenario” la Intendencia informó un gasto de 5.700.000 y este año quedó en 2.900.000 pesos. Se ahorraron 2.800.000; la pregunta es cómo se gastó tanto en 2018. En “escenario” hay casi  dos millones de pesos en “amplificación”, “iluminación”, “pantallas”, “armado de escenario”, “generadores eléctricos” y también “filmación”. A eso debe sumarse el pago de artistas: Chacha Ramos 202.000, Lucas Hugo costó 200.000 pesos, “Emiliano, el Zurdo y el Aleman” 170.000 pesos y Agus Padilla 100.000. Total de estos números centrales llegó a 672.000. En “organización” se destaca el gasto en seguridad que demandó más de 800.000 pesos y cifra similar por los baños, las carpas y los contenendores arrendados.

Ineficiencia y despilfarro

La Fiesta del Mate se sustenta solamente por un criterio politiquero miope. Se cree que el discurso de “mantener viva la tradición” puede ocultar ese concepto de que es una cantera de votos. En los últimos tres años la Intendencia ha gastado casi 33 millones de pesos en la Fiesta del Mate, apena recuperó unos 13 millones. ¿Se imaginan haber volcado esos 33 millones de pesos en todo lo relativo a “tradiciones”, ya sea vinculadas al campo, al carnaval, a la músicos locales, a la pintura o la literatura del departamento?. Podría haber sido una verdadera revolución para el departamento en general y para muchos obreros de la cultura y las tradiciones en particular. Pero no, se mantiene el capricho de gastar esa tremenda suma en tres días por año, prometiendo cambios que no logran un desarrollo real del evento. Solo se mantiene en base a dinero de las arcas públicas. La millonaria criolla, paga premios  por dos concursos, uno el sábado y otro el domingo. Se debe reducir ese concurso a uno solo. El evento debe bajar la cantidad de días, probablemente la opción sea eliminar el viernes o el domingo. El desfile del Gaucho podría cambiarse para la mañana del sábado y así potenciar la asistencia de público desde el mediodía de ese día y dar la Fiesta por culminada en esa misma noche, tras el espectáculo principal. Otra opción podría separar de fecha la Fiesta del Mate con el desfile del día del gaucho, tal como lo ha propuesto el creador de esos eventos Roberto Fassani. Al reducir la cantidad de días, se bajaría el tremendo costo de “Personal”, por lo menos en un tercio del total. Reducir la “criolla” también permitiría bajar un costo importante. Haciendo un solo concurso de jineteadas se bajaría a la mitad el gasto en premios de la criolla que en esta edición tuvo un monto de 800.000 pesos. Otro de los rubros que debería contar con un trabajo profesional y bien planificado es lo relativo al gasto en promoción y la recaudación de publicidad. Este año la Intendencia gastó más de 350 mil pesos en promocionar la Fiesta del Mate; pero en lo relativo a la folletería, afiches y cartelería que se confeccionaron, se alcanzó un costo de casi 400. Tendría que estudiarse en detalle las pautas publicitarias que se pagan en medios nacionales, buscando complementarlas con la venta de publicidad para sponsorizar el evento. Es decir que los spot promocionales sean un respaldo para a venta publicitaria. Respecto ala folletería y afiches, se debería decidir eliminar el gasto en estos últimos pues en la actualidad resulta un gasto innecesario y de muy bajo impacto. Respecto a los folletos debe estudiarse con mayor inteligencia sus contenidos, por ejemplo aprovechando la inclusión de firmas auspiciantes para fortalecer la oferta. También en cuanto al aprovechamiento de esos folletos, debería diseñarse con claridad. Por ejemplo este año se incluyó un mapa de la organización dentro del predio, sin tener marcado la forma de llegar al predio desde otros departamentos. El mapa ni siquiera tenía marcadas las  rutas nacionales y avenidas que allí confluyen. Otro ejemplo es el espacio dedicado a mencionar las tropillas que compiten en la criolla; un aspecto que resulta irrelevante aún para los más entendidos en esas lides, ya que la folletería se distribuyó pocas horas antes de comenzar el evento. En definitiva un esfuerzo y gasto inútil… y vaya sumando la posibilidad de recortes y adaptación que tiene esta deficitaria Fiesta del Mate. Lamentablemente la tozudez que ha mostrado la administración falerista en diversos casos, solo logra reducir al mínimo las expectativas de que se mejore la forma de despilfarrar tanto dinero que falta en servicios del departamento, mantenimiento de la infraestructura y obras.  De la Intendencia ya no se puede esperar una reacción seria y responsable, los ediles deberían ponerse a trabajar en serio en procura de cuidar los dineros públicos y evitar desvíos. 

Transcurrió más de un mes para que se conocieran las cifras que arrojó una nueva edición de la Fiesta del Mate. Los números entregados por la Intendencia indican que se logró reducir la millonaria pérdida que año tras año viene arrojando este evento. Aunque se logró bajar el déficit de la edición 2019, la cifra sigue siendo muy preocupante ya que esta vez fueron más de 150 mil dólares que se esfumaron. Solo en estos últimos tres años se han perdido 680 mil dólares, más de 20 millones de pesos. El capricho continúa y el déficit se sigue acumulando. Pero hay algo que era previsible, que el déficit se iba a reducir este año, ya sea por evitar gastos o acentuar el maquillaje de las cifras finales. La presión de la opinión pública llegó a niveles muy altos y potenciaban las quejas a la malograda gestión general del falerismo al frente del gobierno departamental. Había que mostrar una rebaja en el gasto millonario.  Pero en ese capricho debía seguir adelante, la Fiesta “no se toca”. Hay una pregunta que se impone en este escenario de cifras “menos malas” que en años anteriores: ¿Hay que felicitar a la Intendencia por haber bajado el déficit?. ¿Es correcto felicitar a un niño porque en esta oportunidad solo rompió dos vidrios del ventanal en vez de los diez vidrios que había roto anteriormente?. En realidad no hay nada para felicitar, pero si hay muchísimas cosas que se deben explicar por parte de la Intendencia. Quizá esta reducción en el déficit solo deja al descubierto el manejo irresponsable y displicente de los dineros públicos. Lo cierto es que los resultados económicos de este año, deberían provocar una seria revisión de los gastos millonarios en ediciones anteriores.

Los ingresos totales de dinero se redujeron, pero el mayor recorte informado vino en los gastos que demanda la Fiesta. Habría que preguntarse porqué se gastó tanto en años anteriores. Hay cifras curiosas, muy curiosas. Otra cosa curiosa es la abrupta caída en la recaudación por publicidad para los tres días del evento. Se recaudó la mitad de la publicidad que se había logrado el año pasado y eso que se contrató una empresa que contó con todo el apoyo institucional para salir a vender, entre otros a los propios proveedores de la Intendencia. Pero al tema “publicidad” habría que dedicarle un capítulo aparte, ya que se tomaron resoluciones que si bien no son ilegales, a todas luces son poco éticas y pudieron haberse evitado. Según la adjudicación de la licitación que el Intendente firmó, la empresa que “ganó” la licitación tiene como uno de sus titulares, nada más y nada menos, que al secretario del diputado Ruben Bacigalupe. Se trata de un funcionario público perteneciente al BPS, que está pasado en comisión al despacho del cuestionado legislador de San José. Éticamente vergonzoso, ya no para este funcionario – viva la oportunidad que tuvo  de vender publicidad oficial – sino que vergonzoso para el propio intendente que firmó esa resolución de adjudicación. Los ediles deberían solicitar una detalle exacto de las publicidad vendidas en estos últimos tres años y el detalle de la licitación para esa tarea que se lanzó en 2019, con los datos de los montos manejados; cuánto dinero quedó para la Intendencia y cuánto dinero se llevó la empresa vendedora. También conocer como fue el mecanismo de venta de publicidad en años anteriores. En 2018 se lograron  casi 500 mil pesos de publicidad , en 2019 fueron apenas 230. Alguien debe responder con detalles esta llamativa situación.

Los mayores ahorros de gasto en esta edición de la Fiesta del Mate se registraron, según los números oficiales,  fueron por concepto de “escenario”, “criolla”, “organización” y “personal”. Serían muy bueno, buenísimo, conocer el desglose de lo que significa cada unos de esos conceptos de gastos. Por ejemplo si en “escenario”  sólo figura el pago a artistas que actuaron. Saber si el montaje del escenario de espectáculos está incluido en “escenario” o en “organización”. Saber dónde están incluidos los gastos por los servicios de catering que se brindan a los artistas. También tener el detalle de lo que involucra el rubro “criolla” y el rubro “organización”. Respecto a personal serían notable saber si solo se refiere a funcionarios de la propia intendencia o si eso incluye a personal de seguridad, particulares contratados, etc etc.

Entre los gastos del evento que dura tres días, se detalla casi un millón de pesos en “Personal”, un volumen de dinero que debería ser explicado en mayor detalle.Solo por sacar un cuenta sencilla, si esos tres días hubiesen trabajado un centenar de personas a la orden de la organización, cada uno de ellos cobró casi casi 10.000 pesos. Cien personas contratadas por la organización ,es decir la Intendencia. Un millón de pesos por tres días.

El tema “escenario” amerita una observación independiente.Ante la presión de críticas por el gasto que generó la edición 2018, desde la propia Intendencia se anunció que el objetivo era reducir en un millón de pesos el gasto en artistas, por lo que se decidió no contratar artistas extranjeros. Alguien tiene que explicar por qué el año pasado se gastó el doble de dinero que en 2019. El año pasado por concepto de “escenario” la Intendencia informó un gasto de 5.700.000 y este año quedó en 2.900.000 pesos. Se ahorraron 2.800.000; la pregunta es cómo se gastó tanto en 2018.

Ineficiencia y despilfarro

La Fiesta del Mate se sustenta solamente por un criterio politiquero miope. Se cree que el discurso de “mantener viva la tradición” puede ocultar ese concepto de que es una cantera de votos. En los últimos tres años la Intendencia ha gastado casi 33 millones de pesos en la Fiesta del Mate, apena recuperó unos 13 millones. ¿Se imaginan haber volcado esos 33 millones de pesos en todo lo relativo a “tradiciones”, ya sea vinculadas al campo, al carnaval, a la músicos locales, a la pintura o la literatura del departamento?. Podría haber sido una verdadera revolución para el departamento en general y para muchos obreros de la cultura y las tradiciones en particular. Pero no, se mantiene el capricho de gastar esa tremenda suma en tres días por año, prometiendo cambios que no logran un desarrollo real del evento. Solo se mantiene en base a dinero de las arcas públicas. La millonaria criolla, paga premios  por dos concursos, uno el sábado y otro el domingo. Se debe reducir ese concurso a uno solo. El evento debe bajar la cantidad de días, probablemente la opción sea eliminar el viernes o el domingo. El desfile del Gaucho podría cambiarse para la mañana del sábado y así potenciar la asistencia de público desde el mediodía de ese día y dar la Fiesta por culminada en esa misma noche, tras el espectáculo principal. Otra opción podría separar de fecha la Fiesta del Mate con el desfile del día del gaucho, tal como lo ha propuesto el creador de esos eventos Roberto Fassani. Al reducir la cantidad de días, se bajaría el tremendo costo de “Personal”, por lo menos en un tercio del total. Reducir la “criolla” también permitiría bajar un costo importante. Haciendo un solo concurso de jineteadas se bajaría a la mitad el gasto en premios de la criolla que en esta edición tuvo un monto de 800.000 pesos. Otro de los rubros que debería contar con un trabajo profesional y bien planificado es lo relativo al gasto en promoción y la recaudación de publicidad. Este año la Intendencia gastó más de 350 mil pesos en promocionar la Fiesta del Mate; muy probablemente esa cifra también incluye lo relativo a la folletería y afiches que se confeccionaron. Tendría que estudiarse en detalle las pautas publicitarias que se pagan en medios nacionales, buscando complementarlas con la venta de publicidad para sponsorizar el evento. Es decir que los spot promocionales sean un respaldo para a venta publicitaria. Respecto ala folletería y afiches, se debería decidir eliminar el gasto en estos últimos pues en la actualidad resulta un gasto innecesario y de muy bajo impacto. Respecto a los folletos debe estudiarse con mayor inteligencia sus contenidos, por ejemplo aprovechando la inclusión de firmas auspiciantes para fortalecer la oferta. También en cuanto al aprovechamiento de esos folletos, debería diseñarse con claridad. Por ejemplo este año se incluyó un mapa de la organización dentro del predio, sin tener marcado la forma de llegar al predio desde otros departamentos. El mapa ni siquiera tenía marcadas las  rutas nacionales y avenidas que allí confluyen. Otro ejemplo es el espacio dedicado a mencionar las tropillas que compiten en la criolla; un aspecto que resulta irrelevante aún para los más entendidos en esas lides, ya que la folletería se distribuyó pocas horas antes de comenzar el evento. En definitiva un esfuerzo y gasto inútil… y vaya sumando la posibilidad de recortes y adaptación qie tiene esta deficitaria Fiesta del Mate. Lamentablemente la tozudez que ha mostrado la administración falerista en diversos casos, solo logra reducir al mínimo las expectativas de que se mejore la forma de despilfarrar tanto dinero que falta en servicios del departamento, mantenimiento de la infraestructura y obras.  De la Intendencia ya no se puede esperar una reacción seria y responsable, los ediles deberían ponerse a trabajar en serio en procura de cuidar los dineros públicos y evitar desvíos. 

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