Nichos, fachada y peatonal: Errores y desprolijidades de una empresa que sigue ganando contratos de obra con la Intendencia

Por Pablo Fernández Acheriteguy

La estructura de la Intendencia  está inmersa en el más absoluto descontrol. Muchos cargos y poco control. Muchos caciques distraídos. Estas afirmaciones no surgen de una especulación liviana, sino de una simple observación de diversos sucesos y de las confirmaciones de las propias autoridades del Gobierno Departamental. Sin mayor esfuerzo se puede recordar cuando la Intendencia debió admitir que se equivocaron al comprar las luminarias led allá por el 2016, debiendo aumentar el gasto para reparar el error; o más recientemente con las nuevas luminarias que se colocaron en calles céntricas, que ya provocaron la queja de los vecinos y la respuesta de la Intendencia en corregir ese error; otro caso fue cuando el Intendente admitió que en dos oportunidades se había colocado “balasto jodido” en todo el departamento, un millonario error que provocó una fuerte reinversión; también cuando en el cementerio se acumuló una gran cantidad de tierra sobre los cuerpos de nichos mostrando una desidia e insensibilidad preocupantes, etc etc. Estos son casos donde la Intendencia oficialmente aceptó el error después de recibir críticas públicas, pero hay otros tantos casos donde las autoridades simplemente ignoraron los errores como si no hubiese pasado nada, que ha sido en la gran mayoría de los casos.  Es preocupante que a pesar de los sucesivos errores, admitidos públicamente, nunca se conocen consecuencias hacia la interna sobre aquellos funcionarios que debieron controlar o sobre las propias empresas contratadas que fallan en su labor. No pasa nada; como máximo se admite el error y no hay responsabilidades. No hay sumarios a los funcionarios, ni sanciones para las empresas.

En estos días se ha cristalizado un buen ejemplo. Todos recordamos cuando en el mes de febrero, una empresa privada trabajaba en las construcción de un nuevo cuerpo de nichos en el Cementerio de la ciudad de San José de Mayo. Al excavar para empezar a construir los cimientos, el volumen de tierra desalojado fue muy superior a lo que supuestamente tenían previsto. Nadie controló, ni tampoco nadie advirtió la salvajada que se estaba haciendo. La empresa siguió acumulando el material retirado junto a la excavación y más precisamente sobre las sendas de otros nichos, llegando al colmo de dejar bajo tierra hasta la altura de dos nichos. Indignación y tristeza fue lo que provocó en la opinión publica aquella acción de marcada insensibilidad, irrespeto y desidia. Solo se tomaron acciones cuando la salvajada explotó públicamente; recién ahí la Intendencia salió a pedir disculpas y ensayó payasescas explicaciones a la irresponsabilidad cometida. Para colmo de disparates el dueño de la empresa privada (Indeval SRL), Oscar Esteche,  tratando de minimizar la burrada cometida, salió públicamente y dijo que en otras oportunidades se había trabajado igual “ y no se había armado tanto lío”. Es decir ya estaba naturalizada esta salvaje forma de trabajar y la falta del mínimo control de las reparticiones municipales encargadas de velar por el correcto uso de los dineros públicos. La Intendencia activó una investigación interna, que concluyó que fallaron los controles por parte de los funcionarios. El propio Intendente José Luis Falero debió concurrir a la Junta Departamental para explicar lo ocurrido. Expresamente, ante todos los ediles, el área Jurídica de la Intendencia admitió que existieron “irregularidades en la gestión, que podrían ser mejoradas en beneficio de los usuarios del cementerio así como para la administración en general». Pero además en el documento leído en sala por autoridades de la administración Falero, se manifestó que el área de Arquitectura de la Intendencia, encargada de monitorear los trabajos, “debería mejorar el control de las obras que allí se realizan, llevándolo a lo exhaustivo, siempre en pos de la mejora continua para beneficio de los administrados”.

El bochorno de febrero con los nichos tapados de tierra

En ese sentido, el escrito indica que “teniendo en cuenta la sensibilidad que implica el cementerio para la población toda, se deben extremar los esfuerzos y la atención para el buen tratamiento de quienes lo visiten”. En la convulsión de esos días solo hubo dos ambientes señalados como pasibles de sanciones por la burrada. Por un lado el propio informe de la Intendencia presentado en la Junta,  anunciaba que a los funcionarios del cementerio se les debería llamar la atención para que “extremen los cuidados necesarios a los efectos de que no vuelva a ocurrir”. El otro ambiente que podría recibir observaciones o sanciones era el privado, es decir para la propia empresa de Esteche. Se manejó públicamente por parte de autoridades que se analizaría la aplicación de sanciones a la empresa contratista.

Es natural pensar que más allá de la falta de control por parte de la Intendencia en la obra, o la pretensión de responsabilizar a los funcionarios del cementerio; es la empresa constructora la que jamás debió tomar la acción de depositar la tierra sobre los cuerpos de nichos. Al final no pasó nada, y lejos de registrar una mancha en el expediente de esta empresa, Esteche siguió participando de licitaciones y ganando contratos con la Intendencia.

Baldosas nuevas ya rotas y hormigón aún sin cubrir
Vereda de Ciganda con las baldosas nuevas, ya rotas

La misma irresponsabilidad o desinteligencia mostrada en febrero con la obra de los nichos, la ha mostrado en otros trabajos recientes. La Intendencia le adjudicó a Invedal la obra de refacciones en el edificio de la Intendencia en calle Ciganda. Los trabajos implicaban tareas en los techos, así como en la fachada y hasta la adecuación de los desagües pluviales. Aquí un ejemplo: a principios de junio la empresa instaló nuevas cañerías de pluviales que demandó la rotura de la vereda. Rápidamente se taparon los caños enterrados  con hormigón lo que llamó la atención que justamente un edificio municipal no colocara las respectivas baldosas. Al consultar al respecto se dijo que “las baldosas no habían llegado aún”; rara respuesta pus se trata de baldosas comunes y corrientes. Pocos días después, en uno de los sectores de hormigón en la vereda se colocaron las baldosas correspondientes, en otros tres puntos sigue el hormigón. Se ve que las baldosas llegaron pero no en la cantidad necesaria. Pero lo más curioso vino unos días después. La empresa siguió sus trabajos en la fechada del edifico Marín, y para ello utilizó una plataforma movil y extensible para poder trabajar en la altura. La máquina se paseó por encima de la vereda partiendo las baldosas nuevas, tal como se observa en el detalle de la fotografía. Un sector de vereda recién reparado que fue destruido por la misma empresa contratista. Por lo menos falta de previsión y abrumadora desinteligencia. Un error tan infantil como preocupante. Además de la responsabilidad de la empresa Indeval, se debe tener en cuenta que otra vez fallaron los controles de la sección de Arquitectura de la Intendencia, esta vez no era en el “lejano” cementerio, sino en la propia puerta de esa repartición.  Un suceso curioso ocurrido en estos días, es que justamente mientras la empresa seguía con sus trabajos de reparar la fachada lateral  del edifico sobre calle 33, fue cuando se produjeron dos incendios en la misma tarde de uno de los equipos de aire acondicionado de la Intendencia, justamente donde estaba trabajando la empresa de Esteche.

Pero el desprolijo trabajo de esta empresa, en complicidad con la notoria falta de control de la ´propia Intendencia, se suma un nuevo emprendimiento: Apertura de la Peatonal Sarandí. Esta empresa que debería acumular diversas observaciones por la mala forma de trabajar, sigue ganando licitaciones y llamados para obras. La “apertura de la Peatonal Sarandí” a todas luces resulta ser una obra sobredimensionada, tanto por la magnitud de los trabajos como el despliegue que allí se ha montado y hasta por la operativa de trabajo. Lo que simplemente debió ser una mínima adecuación del espacio peatonal para permitir el pasaje de vehículos, se encaró con trabajos de excavación y demolición. La empresa Indeval instaló dos contenedores en el área, como si se tratara de una obra de envergadura. Uno de los contenedores se colocó obstruyendo totalmente la vereda por calle 18, sin atender el natural pasaje de peatones. Sobre Sarandí, se instaló un segundo contenedor adaptado como oficina y hasta un baño químico. Un despliegue absolutamente innecesario, al menos en lo que respecta a los grandes contenedores. Si todo este innecesario sobredimensionamiento de la “apertura de la Peatonal” fuera poco, ni siquiera se consideraron otros impactos que se generarían. La importante carga de material que se requiere para la reconstrucción del pavimento, se acarrea en horas donde la movilidad en la zona céntrica es alta. Grandes camiones cargados de arena o balasto circulaban en torno a la plaza 33 en las primeras horas de la tarde. Circunvalaban la plaza, bajaban por calle Batlle y trancaban el tránsito mientras una pequeña pala acopiaba el material. ¿Ese material no podría traerse en el amanecer o en el atardecer para no afectar el intenso tráfico céntrico? ¿Era necesario traer el material por calle Batlle, en vez de hacerlo por calle 18 sin tener que circular por la plaza 33?. Otra desinteligencia irresponsable, tanto de la empresa como de la propia Intendencia en el control de los trabajos y sus consecuencias. Otra vez la empresa Indeval, que parece tener un muy fuerte vínculo con la administración Falero, que a pesar de contar con varias irregularidades en su proceder sigue ganando licitaciones sin mayores obstáculos. Cabe destacar que en consultas sobre el desempeño de esta empresa en otros trabajos realizados  anteriormente para la Intendencia e incluso alcaldías, se mencionó que genera “muchos dolores de cabeza”, por incumplimientos, demoras o errores. Aún así, no pasa nada  y sigue ganando contratos con el gobierno departamental. Parece que llegó el momento de revisar qué empresas y cómo trabajan en obras para la administración Falero.  

1 pensamiento sobre “Nichos, fachada y peatonal: Errores y desprolijidades de una empresa que sigue ganando contratos de obra con la Intendencia

  1. Todos estos “problemas” se tapan con un gran $obre..para que no pase la luz y se vea lo que hay debajo………y aqui no ha pasado nada….sigue todo igual….parece que la gente reclama, solo para salir de la rutina….y despues, siguen en la “huella”….

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