OPINION: “Mi autoridad emana de vosotros…”

Por Bruno Danzov

Han pasado solamente 8 días desde que se conocía el resultado de la última elección nacional. Obviamente que las dos primeras consecuencias que el mismo dejó son: por una parte la nueva conformación del Parlamento a partir del próximo 15 de febrero, y por otro lado el mantenimiento de la campaña, para llegar en pocos días más a la “segunda vuelta o balotaje”. Aún en forma breve pretendo hacer unas mínimas reflexiones, las que como siempre podrán compartirse (o como es moda en estos días, si están vinculadas a temas político-electorales), rápidamente descartarlas, tildarlas de intolerantes, incongruentes, desmemoriadas, con fuertes tendencias al fascismo, o acaso vincularlas a algún mamífero adaptado a vivir en el medio marino…”. Ambas consecuencias inmediatas obviamente tienen, para mi gusto, mucho en común. Acaso, ahora las dos fórmulas hayan trazado y vengan ejecutando estrategias diferentes, eso es ciertamente inevitable, y no sólo por (en caso de existir) tener visiones diferentes del mundo y de la realidad, sino porque surge desde lugares diferentes. Uno ha tenido la responsabilidad de gobernar en los últimos 15 años, y lo ha hecho además con mayorías parlamentarias propias, legítimamente surgidas de las urnas. Es aquello desde donde “emana mi autoridad, y ante quién cesa…”. El otro, surge de los mismos 15 años en la oposición, sin tener, en la mayoría de los casos, posibilidad alguna de incidir en las acciones de Gobierno. Es un elemento que creo no menor a la hora de ver la realidad de estos días. Pero hay un elemento que más allá de posicionamientos ideológicos, me resulta más llamativo, y es en cualquier caso la incapacidad de ver, con un mínimo nivel de republicanismo o fervor democrático el día después. Unos que gritan que “ ¡¡¡se van!!!”. ¿A dónde se van?, representan, al menos el 40% de los ciudadanos, son la mayor fuerza política del país, y esto, pese al desgaste que suponen 15 años de ejercicio del poder. Alguien puede pensar que un partido político existe únicamente desde los cargos de gobierno. “Ningún se van”; podrán eventualmente no gobernar, pero la gente, ya les dio deberes y obligaciones al votarlos para integrar el Legislativo.

Del otro lado (lamentablemente muchos por acción y otros tantos en silencio cómplice) alertan con un “estallido social, con el pueblo en las calles, a defenderse de los malos y brabucones…”. Que mal haríamos a la democracia y al pueblo que decimos defender, si no respetáramos el veredicto soberano del pueblo. La gente vota, muchas veces con criterios muy diferentes a los míos, pero lo bueno es justamente eso, el voto vale lo mismo. Desde “donde emana la autoridad” y “ante quien cesa”, siempre ha sido, incluso en los momentos más difíciles del país, la clave del asunto, cuando se gana y cuando se pierde. Algunos lo aprendimos (entre otros lugares) en las elecciones de la cruz roja, o la cooperativa de la Escuela Pública. La misma legitimidad que han tenido todos los gobiernos de este país, (a excepción de las dictaduras, claro está), es la que tendrá el próximo gobierno elegido en las urnas, y por la mayoría del pueblo el 24 de noviembre. Por tanto, aquellos que ya fueron electos para representarnos a todos en el Parlamento, serán los primeros responsables de defender el resultado de la elección, sea este cual fuere el 24 de noviembre. Son las elecciones, libres, transparentes y con voto universal, las únicas que legitiman a los gobernantes, y con ellos, los destinos del país, cualquier otra acción o posición, traiciona la más rica de nuestras tradiciones, nuestro compromiso con la democracia.

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