Se viene el 2020 y para suerte de todos llega a su fin el Fulero desgobierno de Falero

Por Pablo Fernández Acheriteguy

 Se termina el 2019, dando paso a un 2020 de agitado inicio. Entramos en la última fase del período electoral. Ahora solo resta definir los gobiernos departamentales y locales por los próximos cinco años. En San José, se terminará un ciclo político nefasto en todos los sentidos; desde el estado general del departamento en cuanto a mantenimiento, la situación financiera de la Intendencia que se desplomó tras una historia de equilibrios, las continuas sospechas de corrupción, y los permanentes cuestionamientos al manejo discrecional de los dineros públicos para acomodar amigos de la política y amigotes políticos. La gestión de José Luis Falero  ya ingresó a la historia como la peor intendencia conocida en el departamento de San José. Falero agarró un departamento que estaba en marcha, con un sistema solvente de mantenimiento y mejoramientos de calles y caminos, con ciudades limpias que mostraban la natural evolución de sus servicios de alumbrado y recolección de residuos. Falero agarró una intendencia sin deudas, al día con sus proveedores, una intendencia que tenía a raya a las pocas empresas que contrataban servicios. Esa era la historia natural de los sucesivos gobiernos departamentales. Falero agarró una Intendencia que además de todo eso, en 2010 estaba sólida económica y financieramente, al punto de recibir un “colchón king size” de unos 17 millones de dolares. Por si todo ese contexto fuera poco, Falero también disfrutó de uno de los tiempos de mayor bonanza, que permitió duplicar la recaudación anual de l Intendencia. En sus 10 años de gestión, por las manos de Falero pasaron más de 600 millones de dólares. La realidad que deja Falero es tan triste como preocupante. No solo se comió el “colchón” millonario que heredó, sino que año a año se fue devorando los millones de dolares que ingresaban, pero todo eso no le alcanzó y debió sacar préstamos y fideicomisos que se seguirán pagando hasta más allá de 2030. Lo más grave de todo es que al mirar el resultado en obras o infraestructura, se descubre que sus década de gestión ni siquiera logró consolidar una obra fuerte pareja e importante, ni siquiera pudo mantener en buen estado las calles y caminos del departamento. Lo más sobresaliente es el cambio a luminaria led, que ha costado millones de dólares, sufriendo de continuos ajustes por la baja calidad del alumbrado y que se sigue esperando sentir el impacto por el ahorro. Se han gastado millones y el ahorro no llega.

Si frenáramos aquí el análisis de su gestión, ya sería suficiente para denominarla como LA PEOR GESTIÓN conocida en el departamento. Aún así, el análisis se puede ensombrecer aún más, mucho más si se observa la estatura ética y moral de su gestión. Como todo lo demás, en la honorabilidad de su gestión también se observa un déficit acentuado. Falero no ha dudado en cobijar dentro de la estructura del gobierno departamental a las figuras más cuestionadas de todo el sistema político departamental. Sin dudas el caso de Alexis Bonahon, por lejos, el más contundente ejemplo. Bonahon fue corrido de la Junta Departamental por las gruesas irregularidades cometidas, y Falero se lo llevó como “asesor” para su administración. Algo similar hizo con Ruben Bacigalupe, a quien debió ponerle toda la estructura política e institucional del gobierno departamental para mantenerlo con la banca en diputado.

Ahora en el ocaso de su paupérrima gestión de Intendente, Falero agudiza su descontrol, profundiza su impunidad, exacerba su demagogia infectada de pornográfico clientelismo. Con una visCeral alergia a la crítica, el Intendente se da el lujo de rezongar, destratar, desacreditar y castigar a la prensa, abierta y antojadizamente. No es que Falero se cree “el rey”, él está convencido que es “el reino”. Esa lamentable percepción de la democracia y la república, lo han llevado a un abusivo del desconocimiento a las leyes, las normas y los reglamentos.  En medio de esta caótica gestión de improvisación, caprichos y descontrol, Falero ha tenido la capacidad de generar innumerables reclamos legales contra su persona y el gobierno departamental. Habrá oportunidad en el futuro para conocer la totalidad de las cifras millonarias que deberá afrontar la intendencia por la acción directa de algunas de sus determinaciones. Demandas por un millón de pesos o por varios millones de dólares, la escala es amplia y preocupante.  

Para colmo de males, su impericia lo hace creer impune y todopoderoso. Ahora acorralado entre técnicos en la OPP deberá controlar su diarrea cerebral, pero aún así, en el ambiente doméstico, promete gestiones para cargos de sus acólitos en UTE, OSE, Antel, Inale o lo que venga, pues aún le queda tratar de ordenar el desbarajuste que eventualmente dejaría a su sucesora Bentaberri.

Falero ha provocado un serio daño político, también ético y ha dejado en flecos la institucionalidad, pero también dejó a toda la población sin un debate sano y productivo.  A empujones de su prepotencia, incineró las expectativas de debatir con altura. Llevó a que todo el espectro político, periodístico y social, prefiera putearlo en silencio que cuestionarlo en público. Falero se transformó de aquel canarito tímido de Capurro en un soberbio adicto de encumbrados sillones. En ese camino dejó un departamento devastado, una población dolida, un grupúsculo de obsecuentes remunerados y un universo de promesas incumplidas. A tal punto es así que ahora solo le queda empezar a prometer por boca y responsabilidad de otros. Así lo hizo hace pocas horas; hace una década viene prometiendo el Polideportivo, pero ahora resulta, según Falero, que tendrá que hacerlo Bentaberri si es que la eligen y si es que tiene presupuesto para hacerlo. Si la pobre Bentaberri tiene que cumplir con todos los incumplimientos de Falero, deberá prepararse para gobernar durante los próximo 50 años.

En el ocaso de la gestión Falero, su peor obsesión es cortar el camino a un regreso de Chiruchi a la Intendencia. Esa desesperación tiene lógica. Es el mismo modus operandi que ha utilizado en otros casos. Cortar el camino a Chiruchi sería una amenaza directa a cualquier otro eventual oponente a su “falerismo”. Lo mismo hizo al golpear en público a un periodista, lo que terminó siendo una efectiva amenaza a todos los demás, que rápidamente los convirtió en obsecuentes. Así lo hizo al decapitar a tres directores en su gestión, lo que disciplinó a todo el resto de su tropa.

Falero está enfermo de un poder que ambiciona y no logra; enfermo de un sueño de caudillo que no tiene la pasta; enfermo por incrustarse en la high de la política. Enfermo está él y así enfermó su estructura. Dentro de 45 días Falero dejará la Intendencia, para sentarse 15 días en el Senado y después parlotear desde la OPP mientras dure. Y hablando de su cargo en la OPP, es increíble haberlo escuchado decir que su objetivo será “mejorar la calidad de la obra pública” y “optimizar el uso de los dineros públicos”. Ojalá lo aprenda a hacer allí, porque su gestión en San José muestra claramente lo contrario.  Por más que Falero ataque y despotrique desde la prensa obsecuente, la verdad es inocultable, solo alcanza con salir a caminar por las calles del departamento. El legado de Falero, es Fulero; él y sus más cercanos colaboradores lo saben. Es inocultable. Lo sabemos todos.

Falero es la más clara representación de una clase política decadente, cuyo únicos nexos con la población son la demagogia y el agudo descreimiento. 

1 pensamiento sobre “Se viene el 2020 y para suerte de todos llega a su fin el Fulero desgobierno de Falero

  1. Estas cosas…NADIE LAS SABE !!! NADIE LAS VE !!! NADIE LAS HA SENTIDO !!!!!!
    JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!!
    POBRES LOS POBRES DE JUAN PUEBLO…..

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