Solidaridad proselitista: mientras el río San José inundaba barrios la Junta aprobaba un inservible plan de ordenamiento

Por Pablo Fernández Acheriteguy

Debería darles vergüenza. Debería darnos vergüenza. A mi me da vergüenza. Otras vez el río rompió sus márgenes y se fue devorando calles y casas de la ciudad de San José. Otra vez el agua fue ganando terreno y se metió en los barrios más carenciados. Los lindos discursos electorales sobre las maravillas que se han logrado y se podrían lograr, resultan bofetadas al sentido común y a la inteligencia de todos. El panorama es desolador, lastimoso, cuando se recorre barrios contra el río. Con el agua gobernando el paisaje, la falta de previsión y hasta la desidia, potencian la precariedad del panorama. Calles que solo son sendas barrosas sin recuerdo de balasto o pedregullo, obras demoradas de cordón cuneta con desniveles de un metro que sólo provocan el encauce del torrente provocando mayor destrucción. Pedazos de contenedores de residuos condenados a brindar sus últimos servicios en barrios pobres. Al recorrer esos barrios no se observa ni un solo contenedor en condiciones; están todos quemados, destartalados, desfondados, o hasta algunos sostenidos por adoquines. Todos sin excepción rodeados de basura. Basura que es barrida en las cunetas llenas de agua por los desbordes que avanzan dentro de los hogares.
Ya no la falta de soluciones, sino la falta de previsión, es alarmante. Varios días antes de que comenzarán las lluvias se advertía su inexorable llegada. En la Intendencia no se le ocurrió a nadie realizar una rápida limpieza de la basura en torno a los contenedores desfondados, o pasar una retro en cunetas, desalojando su curso?. Eso es previsión ante lo inevitable. Pero no, hay que esperar que llueva, que el río se salga de cauce e inunde calles y casas para empezar a moverse. Es más redituable políticamente, llevar y traer muebles, que buscar evitarlo. Es más simpático electoralmente, apoyar la mano en le hombro y decir “que macana” que diseñar estrategias a corto y mediano plazo que salve la angustia de las verdaderas víctimas.

La canción “Esa Tristeza” de Eduardo Mateo dice “lo más negro que hay , es un carro fúnebre cuando llueve”. Lo mas triste que hay es ver los mil tonos de gris en esas calles maragatas con el agua anunciando otra casa anegada, con niños jugando empapados, acostumbrándose a la desidia estatal , naturalizando el olvido, masticando la rabia de mil promesas de terminar con el problema de las inundaciones. Eso provoca tristeza. Son generaciones y más generaciones que han vivido esta tristeza. Cada vez es más grave, pues cada vez hay más recursos pero los problemas no se solucionan. Pareciera que en esas calles, cunetas y casas inundadas flotan con la resaca las planillas con firmas desteñidas que juntó un diputado para “ayudarles”. Junto firmas en vez de cumplir su rol de legislador y gritar en el parlamento por soluciones serias o por lo menos planes de contingencia. Juntó firmas para dragar el río. Juntó firmas y repartió listas.
El río se desbordó otra vez, el agua inunda barrios enteros y como la resaca que arrastra el río, la demagogia ahí anda flotando. Otra vez el río se desbordó y otra vez el agua se mete en hogares humildes; con el agua llegarán, otra vez, las promesas de que las soluciones vendrán pero para eso, primero, hay que ir a votar el 30 de junio.
Todo se suma, todo se acumula; se acumula la angustia, la miseria, la desidia y hasta el desparpajo de algunos que hacen la mímica de preocupación embanderados en sus listas para las elecciones. Van, se pasean, dan una mano a alguna familia, se mojan un rato y vuelven corriendo a su comité para organizar una nueva oleada de esa “solidaridad proselitista”.
La hipocresía de algunos actores políticos se complementa con la angustia de muchas familias que otra vez ven sus bienes empapados. Tal es el nivel de los hipócritas que los primeros evacuados fueron ubicados en distintos lugares a otras oportunidades. Curiosamente no fue usado un gimnasio que siempre fue reducto para familias desplazadas. Los evacuados no fueron para allí porque según algunas versiones, ese gimnasio está reservado para un acto político el próximo domingo. Si efectivamente fuese así,se demuestra que les importa más cerrar la campaña con un buen circo, antes que dar albergue a las familias desplazadas.

Sin plan, sin solución
Una ironía oscura se perpetró en la Junta el mismo lunes de noche , cuando el río seguía creciendo y decenas de familias arrastraban sus pertenencias desplazados por el agua. Esa noche los ediles votaron el Plan de Ordenamiento Territorial, un farragoso documento que pretende solemnidad cuando en realidad está plagado de caprichos, omisiones y señalamientos grandilocuentes, pero que muy poco aporta para un desarrollo ordenado de la ciudad. Mas parece un proyecto comercial inmobiliario que una visión al futuro inmediato. La Junta lo aprobó, a los porrazos, sin unanimidad. Un Plan de Ordenamiento que poco y nada dice sobre el vertedero y su futuro junto al río, ese río que tanto nos permite tener agua potable, como se desborda y afecta a cientos de familias. Un plan de ordenamiento redactado por la misma administración que construye un “estadio de baby fútbol” dentro del Parque Rodó defenestrando su histórica característica de “espacio verde”. La misma administración que proyectó construir un teatro de verano en pleno corazón de la ciudad, cuando el sentido común indicaría apartarlo de lugares residenciales e intrincadas calles. La misma administración que sigue anunciando el Polideportivo, pero que sigue paseando sus planos. ¿Por qué no construir esas obras en aquellos barrios junto al río que necesitan de un empuje especial para rescatarlos definitivamente? En los dos kilómetros de barrios contra el río que tiene la ciudad de San José, podrían ubicarse el teatro de verano, el estadio de baby futbol y el polideportivo, para que el entorno de cada complejo se transforme en un parquizado que vaya dando dignidad a esas olvidadas barriadas. Pero no… ¿de qué ordenamiento hablan?

Una advertencia de 2200 años
La problemática de las inundaciones y su impacto en la planta urbana es consecuencia directa de la total falta de consideración de los ambientes estatales, para mitigar o prevenir sus negativos efectos sobre la sociedad. Es un problema ya crónico, que cada vez se vuelve más complejo de solucionar. Las soluciones son simples, alguna de ellas tienen más de 2200 años de historia, pero en San José parece que no se han enterado. Son apenas 2.200 años. Arquímedes fue un físico e ingeniero que dedujo una reacción, la emoción le provocó euforia y gritó “lo conseguí” que en su griego antiguo se dice “eureka”. Arquímedes formuló un principio de la física que es perfectamente aplicable a las inundaciones en San José. La palabra clave es “Relleno”. Arquímedes demostró, palabras más , palabras menos, que el volumen de un cuerpo sumergido es igual al volumen del líquido desalojado. Traducido a nuestro San José, cuantos más terrenos se sigan rellenando en zonas inundables, el agua llegará más lejos, anegando lugares donde nunca antes había llegado la inundación. No se puede rellenar. La Intendencia poco y nada ha hecho para impedir los rellenos. Lo dice el Plan , pero no se cumple. Inclusive por estas horas, se ha visto descargar grandes volúmenes de relleno en zonas descampadas junto al río, lo que tendrá un efecto inmediato en las viviendas que se encuentran cerca. El agua ya no inundará ese predio, pero si avanzará hacia otros puntos. La foto que ilustra esta nota, fue tomada hace pocas horas. Allí la Intendencia alegró a los vecinos diciendo que construirá una plaza en un predio privado. Esa plaza “rellenada” traerá más angustia cuando el río se desborde. El flamante Plan de Ordenamiento ya está siendo violado y con ayuda de la mismísima Intendencia.

Venecia en San José
Aún sin conocimientos de ingeniería, se peude advertir que hay otro problema notorio con la obra que la Intendencia viene realizando en esos barrios. En varios puntos se observa que el cordón cuneta construido está un metro, o más, por debajo del nivel de la calle. Esto quiere decir que las calles deberán ser rebajadas al nivel del cordón, lo que dejará las superficies de viviendas muy arriba del nivel de calle, en algunos puntos casi dos metros. ¿Qué ocurrirá con nuevas inundaciones? El agua ya no trepará a los terrenos, pero el bajo nivel de las calles las transformará en “canales” por donde el agua avanzará cuadras y cuadras. Tendremos nuestra propia versión de Venecia en San José. Sin dudas aquellas propiedades que están en terrenos sin rellenar verán mayor ferocidad con los desbordes del río. Brillante, el problema no se soluciona, se agrava, porque el agua llegará a lugares donde nunca antes había alcanzado. ¿Dónde están los cinco años de trabajo en la elaboración del Plan de Ordenamiento?.
Es indiscutible y fácilmente comprobable que la Junta Departamental al aprobar este plan, se hizo cómplice en la irresponsabilidad de la Intendencia. Este plan traerá más problemas que soluciones, solos e trató de aprobar una documento con la finalidad de cumplir un requisito burocrático, que está muy lejos de considerar aspectos técnicos. Se trata de un capricho político que volverá en cuanto gotas, una y otra vez a la Junta a medida que se vayan desatando las burradas que contiene. Por lo pronto, la mayor característica de este Plan será la discrecionalidad que otorga, para que le gobernante de turno, otorgue excepciones o permisos especiales, pareciera que perpetuar el clientelismo es la fórmula que lo rige.

2 pensamientos sobre “Solidaridad proselitista: mientras el río San José inundaba barrios la Junta aprobaba un inservible plan de ordenamiento

  1. NO les importa el ciudadano de “a pie”…. Como saben que, “por algun motivo” (a veces muuuy dificil de entender), los siguen votando, que importa si algunos pierden lo que tienen en sus hogares, y mas cosas………es una minoria, frente a los que les “dan” su voto. Ademas, sirve para mostrar lo “sensibles” que son…..

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