Sólo se muere lo que se olvida…

“Recuérdame”, es la palabra que resuena en mi mente y mi corazón cada vez que me acuerdo de la película “Coco”, que habla de la muerte de una forma exquisita.
Se trata de un niño que quería ser músico, como su tatarabuelo, a quien nadie quería en la familia por pensar que la había abandonado por dedicarse a la música.
La travesía del niño en busca de su sueño de ser músico llega mágicamente al mundo de los muertos, que permanecen allí siempre que sus seres queridos vivos los recuerden. Si no es así, desaparecen…
Realmente es una película que me hizo llorar porque se mostraba a los familiares muertos en forma presente desde otra dimensión.
Vale la pena buscar este film de Disney y mirarlo una y otra vez, sobre todo con niños, para tratar de ver a la muerte como parte de la vida y tener presente con los recuerdos a nuestros seres queridos fallecidos.
En la película, cada muerto tiene un guía espiritual que lo acompaña siempre, en la vida y en la muerte, y en el caso del niño era su perro el que lo guiaba.
La música y las emociones están a flor de piel durante toda la trama, sobre todo en su parte final.
Es una propuesta audiovisual que a mi entender nos da un mensaje muy esperanzador y enseña a nuestros niños a no temerle al fin de la vida y a valorar los recuerdos de aquellos seres queridos que ya no están físicamente en sus vidas.

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