Un fraterno latido con chance de porvenir

 Con el Arq. Jorge Tartarini(*) en la 2ª Mesa Departamental de Patrimonio

Rossana San Martín Cruxên

La Comisión Departamental de Patrimonio de San José (**), realizó la «2ª Mesa Departamental de Patrimonio», con encomiables actividades y ponencias. El viernes 8 de diciembre hubo recorridas por sitios patrimoniales de San José y el sábado 9 también, que fueron detalladas en nuestra cartelera sabatina.  El sábado 9  hubo ponencias en el Espacio Cultural San José a partir de las 17 horas, de la restauradora Claudia Frigerio, y de los profesores Silvina Florio, Pablo Rivero, Margarita Patrón, y del arquitecto Jorge Tartarini. Conversamos con Tartarini, quien nos deslumbró con su ponencia «Al rescate del Patrimonio Ferroviario-Experiencias en torno a su conservación y recuperación». Mostró imágenes de algunas intervenciones y cómo la arquitectura ferroviaria desde sus inicios se integró al paisaje, a las necesidades y actividades de la gente. Destacó cuán necesario es hoy ese «humo redentor», que fuera otrora «cuerno de la abundancia» para América Latina y otros países. Todo puede recuperarse con el aporte de cada uno de nosotros, en cada lugar. Las otras ponencias merecen un espacio que les dedicaremos después.

La riqueza potencial del mundo ferroviario

_ Agradezco esta invitación al Gobierno Departamental y a la Comisión Departamental de Patrimonio. Mi ponencia es sobre el Patrimonio Ferroviario, compuesto por estaciones, maquinarias, talleres, depósitos y viviendas ferroviarias. Todo ese mundo que dejó el ferrocarril. El ferrocarril tiene valores sociales, económicos, culturales, que deben ser rescatados, porque tienen que ver también con nuestro presente. Debemos pensar en nuestros países, con grandes distancias y poblaciones muy separadas en el espacio.
El ferrocarril es un medio de transporte ecológico, sustentable. Es asimismo, mucho más económico que el automotor, sobre todo para cargas. Nos dejó muchos testimonios del pasado. Creo que lo mejor que podemos hacer, es recuperarlo con o sin trenes. No podemos esperar que vuelva el tren. Hablamos de proyectos que requieren inversiones mayúsculas. Mientras tanto, lo mejor que podemos hacer es que esas estaciones tengan uso. Las comunidades deben apropiarse de ellas con usos que necesitan en materia de cultura, de educación, de salud…

La gente debe apropiarse de las estaciones y crear espacios vivos

Es muy bueno que alguien narre lo que ocurría en una estación: «papá compraba aquí el boleto del tren, mi abuelo vendía sus productos». Eso forma parte de nuestra continuidad cultural.
Nuestro patrimonio en nuestros países vive marcado por rupturas. Parece que siempre hay que empezar de cero… Eso no solo lo padece el patrimonio. Hay demoliciones inconsultas, modificaciones que no queremos, y eso nos pasa a todos. En la medida en que cada uno de los niños, de los adolescentes y nosotros los adultos tomemos conciencia, eso va a ser cada vez menos posible.
Muchas estaciones de ferrocarril se han salvado en estas décadas, por iniciativa de la gente, antes que por los gobiernos. Eso ha ocurrido porque han tomado conciencia y ya no es una tarea de unos pocos apasionados del tren como yo o de hijos de ferroviarios. ¡Bienvenidos sean todos!
_¿Por qué usted se ha involucrado tanto con este rescate patrimonial?
_ Simplemente porque siento cariño por la arquitectura ferroviaria. Cuando tuve que elegir entre todas las áreas de la arquitectura, me enamoré de la calidad arquitectónica, de los materiales, de las técnicas de esas construcciones ferroviarias, que merecen mejor suerte.
Todos los que andamos en patrimonio, debemos tener (como decía un profesor) un hígado fuerte y un corazón reforzado. Hay muchos desafíos por superar. Lo que hoy se logra, mañana se puede perder fácilmente. No obstante, en esta espiral en la que estamos, en la medida en que cada uno ponga «ese vagón», esa parte del tren, saldremos airosos. En estos últimos 30 años se ha ganado mucho en ese terreno. A nuestros gobiernos les va a resultar más difícil operar contra ese patrimonio por desidia, por desconocimiento, a veces por intereses. Cada vez va a haber más gente reunida protestando y diciendo: «¡No! ¡Esto no se demuele! ¡Se puede recuperar! No solo por nuestra economía, sino porque forma parte de nuestra identidad». Si la gente empieza a perder mojones de su identidad, se crea un fenómeno que en las grandes ciudades se llama anomia o los «no espacios». Son aquellos espacios que las personas no pueden identificar si son de su ciudad o de otra que está en Estados Unidos, o en Europa o donde fuere. Esos mojones de identidad también tienen que ver con el ferrocarril.
_Usted está bregando e interviniendo en esto en Argentina…
_ Esto es como una tarea internacional en la que estamos todos. Yo lo hago en Argentina, pero tengo amigos uruguayos con quienes me comunico. Todos, con matices, estamos en la misma cruzada para que el ferrocarril forme parte de nuestra vida nuevamente y no solo desde el afecto y la nostalgia. Bienvenido todo eso, pero mirando hacia el futuro, ya que puede volver a ser un medio de transporte eficiente, que cumple con todo lo necesario en este mundo de hoy, en lo concerniente a la no contaminación, los costos… Podemos hacer de eso que pasó una chance de porvenir.

Todos unidos para salvar los patrimonios materiales e inmateriales

_ A usted lo invitó el profesor Pablo Rivero, quien integra la Comisión Departamental de Patrimonio…
_ Exactamente. Me convocó gente que entiende desde hace años que el patrimonio «per se» no se salva. El patrimonio ferroviario solo se va a salvar si se une a otros patrimonios junto a los que luchan por el patrimonio eclesiástico, por el patrimonio inmaterial. No es una cuestión de estar con anteojeras. Cuanto más nos conectemos en cada ciudad y en cada país, más vamos a lograr.
_ ¿Qué opina acerca de las ponencias de esta 2ª Mesa Departamental de Patrimonio?
_ Han sido magníficas. Nunca pensé por ejemplo, que el patrimonio ferroviario podría introducirse tan de lleno en el patrimonio funerario. Escuché alguna ponencia [del Prof. Pablo Rivero], en la que se mencionaban sepulturas con alegorías al tren: pequeñas locomotoras, puentes. Seguramente era gente que dedicó buena parte de su vida al ferrocarril, y a la hora de partir, sus familiares tuvieron la idea de plasmarlo en una arquitectura muy curiosa.
Hay gente que hizo del ferrocarril su modo de vida .Comenzaba con los horarios de la locomotora, y concluía cuando regresaba a la casa. También se relaciona con la disciplina, el orden, el respeto y el mundo del trabajo. Creo que tenemos que rescatar todo eso del ferrocarril en particular y del patrimonio industrial en general. Son valores del trabajo, la responsabilidad, que están contenidos en la producción. Uno solo no se salva, sino junto a otros detrás de una misma idea. En la Argentina se designó como «La Fraternidad» a las asociaciones que nucleaban a los obreros del ferrocarril, no podría tener otro nombre sino ese que implicaba ese abrazo fraterno que permitía que latieran al mismo compás de las locomotoras…

(*) Fragmentos de la presentación de Jorge Tartarini que realizara el Prof. Pablo Rivero el pasado sábado 9: «Jorge Daniel Tartarini nació en la ciudad de La Plata en 1954. Se graduó de Arquitecto en 1978 en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de esa ciudad. Realizó cursos de posgrado en Argentina y en el exterior. Es Experto en la Preservación del Patrimonio Urbano Arquitectónico e Industrial ,y Ferroviario en particular. Desde 1979 desarrolla una sistemática tarea de investigación, conservación y difusión del patrimonio cultural inmueble y dentro de este, el industrial . Ha recibido becas en la Argentina y en el exterior. Ha desarrollado numerosos emprendimientos, entre otros, en «El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo», «La Agencia Española de Cooperación Internacional», «La Junta de Andalucía». «La Comisión Nacional de Monumentos y Bienes Históricos de la Argentina», «El Fondo Nacional de las Artes», «La Secretaría de Cultura de la Nación». «La Dirección de Patrimonio Cultural de Buenos Aires». Ha participado en diversas intervenciones de restauración, por ejemplo en las localidades de Haedo, Ramos Mejía, Balcarce, Jaramillo, en los depósitos de la Terminal de Once y ha asesorado en el rescate de ramales e instalaciones históricas y molinos. Es autor de más de un centenar de publicaciones.»
Es además, «Director del Museo de Agua de Buenos Aires» y «Director Académico del Curso Superior de Gestión Cultural, Patrimonio y Turismo Sustentable de la Fundación Ortega y Gasset.»
(**) Comisión Departamental de Patrimonio de San José: Presidente Arq. Carlos Diana. Vicepresidente Prof. Margarita Patrón. Prof. Adriana Viña; Juan Martín Álvarez; Arquitectos Juan Carlos Correa, Nicolás Roquero, Silvia Lorente; Prof. Pablo Rivero; Dr.Sebastián Ferrero.

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